jueves, 8 de abril de 2010

Redoblar el esfuerzo en cuadro apretado (9 de Abril, 2010)



“Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes” José Martí “Nuestra América”
El ritmo de trabajo que se ha impuesto a la gestión del gobierno en estas primeras semanas, desde el Ejecutivo es plenamente compartible. En particular es saludable el conjunto de visitas que nuestro Presidente viene realizado a los distintos países de la región (Chile, Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela). Este accionar, que sin dudas aporta a seguir estrechando los lazos dentro de nuestra América, es coincidente con la idea de integración latinoamericana, concepción inserta desde sus inicios en el programa del Frente Amplio.
La unidad latinoamericana a nivel gubernamental se forja en acciones concretas (acuerdos de cooperación y/o acciones recíprocas o búsqueda de soluciones a conflictos) que en este caso se refuerzan con la presencia de los primeros mandatarios. Unidad y solidaridad entre los países de nuestra América que es imprescindible para buscar caminos comunes que permitan ir rompiendo con la dependencia económica. Los ocho acuerdos con Venezuela en materia de energía, seguridad alimentaria y comercial, muestran cómo son posibles los intercambios económicos favorables entre dos países. Acuerdos solidarios, que debemos recordar también tenemos con la hermana República de Cuba y que se pueden constatar en procesos tales como el Hospital de Ojos, el “Yo sí puedo” o en las decenas de estudiantes de bajos recursos que hoy se encuentran en la Isla, becados solidariamente para lograr el máximo de su formación para el servicio de la sociedad a la que pertenecen.
Estos avances son lo que les molestan al imperialismo que no va escatimar recursos en tratar de detenerlos o deformarlos. Para comprobarlo alcanza conocer el apoyo que se ha brindado, desde esas tiendas, a los diferentes sectores que se oponen –activamente- a los gobiernos avanzados del continente.
Veamos lo que sucede en nuestro país. El objetivo a corto plazo de la oposición es mantener bajo su control la mayoría de las intendencias y la mayor cantidad de alcaldías posibles.
Desde que empezó este período de gobierno vemos, sin sorpresas de nuestra parte, cómo algunos medios de comunicación buscan enfrentar nuestras posiciones con la actuación del presidente Mujica, y últimamente, yendo más allá, con el MPP. Es notorio cómo nuestro editorial se cita cuando hemos marcado alguna diferencia o matiz político con el compañero Mujica. Sería justo que lo mismo se haga cuando nuestras opiniones sean coincidentes.
En las últimas semanas la noticia en que se hace hincapié es en la supuesta “ruptura de la alianza que existía en octubre entre el PCU y el MPP y que ahora de cara a mayo ha caducado”.
En primer lugar nuestra alianza estratégica es el FA, nuestro compromiso es con su programa y la unidad de las fuerzas de izquierda. Razón por la cual nos hemos opuesto siempre a la política de bloques dentro del FA. Sabemos que ha existido una tendencia en la interna del FA a tratar de conformar bloques, producto de discusiones coyunturales u objetivos particulares, situación que entendemos pero no compartimos. La propia conformación de nuestra fuerza política, que incluye la participación de los comités de base y a través de ellos la del conjunto de los frenteamplistas, ha impedido la consolidación de los mencionados bloques.
En segundo lugar hay que saber diferenciar entre los acuerdos programáticos que tienen diferentes plazos en función de su concreción, de los acuerdos técnicos electorales que en la mayoría de los casos son sólo puntuales.
Observando el panorama general de los acuerdos electorales de las distintas fuerzas políticas integrantes del FA en estas elecciones municipales se puede ver cómo los mismos son variopintos. Se favorece tal observación, aunque no esté determinada por ello, en tanto existen múltiples candidaturas a las intendencias de grupos que van juntos en un departamento y se enfrentan a la interna en otro.
Es también un dato de la realidad que la existencia de variados acuerdos electorales ayuda a evitar la conformación de bloques. Por eso hay que quitarle el dramatismo a este tema que algunos le dan, aunque desde luego no atribuimos intenciones.
Los frenteamplistas deberíamos preocuparnos en estos días que nos quedan en tratar de convencer a nuestros compañeros de trabajo o estudio, a nuestros vecinos de acompañarnos a mantener, consolidar y profundizar el gobierno en las ocho intendencias que hoy tenemos y además a conquistarlo para los intereses populares en los restantes departamentos del país.
En tal sentido no es bueno para la profundización de los cambios el pensar que las elecciones municipales estén ganadas de antemano. No porque temamos perder la elección como sugieren algunos candidatos de los llamados partidos tradicionales sino porque ganarlas por un margen mayor vigoriza la notoria intención de profundización de los cambios que ha manifestado la votación popular a nivel nacional.
En algunos departamentos el objetivo de ellos es evitar que consigamos una votación que nos garantice mayorías especiales en las respectivas Juntas Departamentales, lo que nos permitiría seguir avanzado. Ilustremos con un ejemplo. Si en Montevideo mantenemos la votación de la elección pasada obtendríamos 20 ediles pero para algunos resortes fundamentales del funcionamiento de la IMM se necesitan 21 votos.
Por eso y por todo lo que significa el avance y profundización democrática, de lo que se tata es de no bajar los brazos y no dar nunca por ganada ninguna batalla si no se está peleando para ganarla. Y estamos hablando de batallas, del cuerpo a cuerpo, del cara a cara, del argumento y la información de todos y cada uno de esos integrantes de nuestro pueblo que tenemos alrededor: en el barrio, en la cooperativa, en el trabajo… en el viaje de ómnibus. Siempre estas cuestiones dependen de cada uno de nosotros, de los planes orgánicos a los que estemos integrados. De redoblar el esfuerzo en esto pocos días que nos separan del 9 de mayo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario