jueves, 27 de mayo de 2010

Gobernando a favor del pueblo (28 de Mayo 2010)

Los años de puesta en práctica de la estrategia neoliberal tuvieron como objetivo principal mantener y aumentar la tasa de ganancia de las clases dominantes. Al mismo tiempo generaron una ofensiva ideológica en el plano cultural, científico, y político que tuvo como fin crear en el imaginario social la afirmación de que se vivía en el mejor de los mundos posibles.
Sin embargo, el neoliberalismo llevó a la exclusión social a millones de seres humanos, aumentando los grados de explotación y marginación de los sectores subalternos. Su instalación a través de la dictaduras en los 70 y su posterior avance en la década del 80 y comienzo de los 90, tuvo su freno a partir de las diferentes respuestas sociales que en el planeta se levantaron. Estas movilizaciones populares en particular en América Latina fueron canalizadas a través de un giro a la izquierda de un importante conjunto de gobiernos de la región. A nivel mundial tuvo como consecuencia el descarte, en su forma pura, de las recomendaciones del consenso de Washington.
La reacción mencionada implicó una reestructura de la dominación, que ya no pudo ser tan descarnada. No obstante, algunas de las medidas económicas que son la base del neoliberalismo, permanecieron como inmutables: equilibrio fiscal, pago del endeudamiento externo, priorización de las inversiones extranjeras. Ello es parte de una herencia nefasta que lleva a pensar que no existe otra alternativa que “mejorar” el modo de producción actual. De ahí que para un amplio sector del pensamiento progresista y de izquierda la alternativa no es el socialismo sino “democratizar el capitalismo”.
En el mundo se ha hecho “normal” que gobiernos de “izquierda” lleven adelante los reajustes fiscales. En España el actual recorte fiscal es llevado adelante por el PSOE y el que reclama que al hacerlo se está atacando a los sectores populares -cosa que es cierta- es el Partido Popular. A la derecha no le interesan las necesidades populares pero aprovecha que otro es el que hace su trabajo para hacer sus discursos demagógicos.
Este es un problema constante para los gobiernos latinoamericanos que han asumido con un programa nacional, popular y democrático y a la hora de la ejecución del mismo tienen que negociar con la oposición los votos en el Parlamento. Las leyes resultantes a veces tienen tantos recortes –a veces incluso autoimpuestos- que no permiten a los ciudadanos distinguir un gobierno de izquierda de uno de derecha.
Nosotros llevamos la ventaja de tener una mayoría parlamentaria que nos permite aprobar la mayoría de las iniciativas. Ello no impide que iniciemos un proceso de acuerdos con la oposición para integrar los organismos estatales. Pero las teorías de la “gobernanza” no pueden llevarnos a pensar que los objetivos finales son los mismos y que los acuerdos puntuales son inocentes. A los integrantes de la oposición no sólo les interesa –como manifiestan- integrar los organismos estatales para cumplir los necesarios controles sino para apropiarse de los avances y entorpecer aquellas propuestas que puedan ir en sentido contrario a sus intereses.
En pocos meses comenzará la discusión de la Ley de Presupuesto, cuyo contenido implica la definición de las grandes líneas de acción estatal respecto de toda la sociedad. Seguramente desde el Parlamento y desde los cargos que ocuparán en los organismos estatales, los opositores volverán a plantear la necesidad de transformar el Estado en algo más eficiente, asimilando tal carácter al tamaño “pequeño” del Estado. En ese sentido no han dudado en afirmar que la reforma del Estado tiene la traba de los gremios que “se han transformado en grupos de poder y al amparo de una mal entendida solidaridad y de las debilidades coyunturales del sistema político -o de su complicidad, muchas veces- buscan sacar ventajas y mantener privilegios”. Abonan las ideas y la acción de los corporativismos y al tiempo atacan a los que no son tales, sino gremios movilizados en sus sindicatos y su nucleamiento máximo el PIT CNT porque según dicen “es correcto y todo el mundo tiene derecho y hasta la obligación de defender sus intereses, pero el límite está en no perjudicar al país. Que las prebendas de unos pocos no signifiquen un retaceo a las sagradas expectativas de los muchos”[1] . ¿Habrá que preguntarse quién perjudica al país y por qué?

Veamos un ejemplo de cuáles son las “sagradas expectativas” que no se deben tocar atentos a los planteos de la derecha.
Esta semana nuestro gobierno tomó la medida de modificar la apertura del secreto bancario y gravar con IRPF los intereses de los depósitos en el exterior de residentes en Uruguay. La crítica de los llamados partidos tradicionales no se hizo esperar. Toman como caballito de batalla el IRPF para seguir trabajando sobre un sector de las capas medias haciendo hincapié en que con ello se gravan los ahorros de los uruguayos [2]. En realidad desvían el objetivo de su oposición que es el rechazo al levantamiento del secreto bancario. Obvian lo fundamental: esta medida permitirá a la DGI ver los depósitos bancarios y su origen, a fin de evitr que los grandes evasores utilicen supuestas rentas en el extranjero como excusa para no tributar.
Es indudable que se necesita una transformación democrática del Estado pero para ello es necesaria la participación de todos: gobierno, trabajadores y usuarios. Una transformación que debe ser profunda y no sólo vinculada a la gestión. Un cambio que conlleva la transferencia real de poder al pueblo trabajador y la transparencia frente a los gobernados.
El papel del Estado quinquenio es un tema central. Ellos que hoy están exultantes por los resultados de las elecciones municipales no están dudando en plantearlo y por lo tanto tratando de marcar la cancha de la discusión.
Nuestra fuerza política, que debe hacer un balance meditado y serio de lo sucedido en el conjunto de las elecciones, al mismo tiempo ha de salir en ofensiva asumiendo lo que la derecha nos reclama “que los triunfadores se transformen en gobernantes y los gobernantes, gobiernen”
Claro que gobernaremos pero lo haremos en función de los intereses de los menos privilegiados. En pos de seguir construyendo un país productivo con justicia social y profundización democrática.


[1] Todo las citas son del editorial del diario “El Pais” del 24 de junio de 2010

[2] El propio diario “El País” menciona que el total de los depósitos en el exterior andaría rondando los 8.718 millones de U$S y el IRPF gravaría el 12% de los intereses obtenidos. Lo que implicaría una recaudación según este diario de unos 20 millones de dólares.

Mas protagonismo popular (20 de Mayo 2010)



La crisis de superproducción capitalista sigue expandiendo su bruma por todo el planeta. La situación europea lejos de atenuarse continúa profundizándose y el enfrentamiento popular a las medidas van a ir en aumento. Medidas económicas que tienen como consecuencia que los 19 millones de desocupados de la Unión Europea continuarán creciendo.
América Latina ha soportando una parte de la crisis a partir del mantenimiento de los altos precios de sus materias primas. El alto consumo de China se encuentra en la base del nivel de estos precios. Sin embargo no debemos dejar de observar las presiones que existen por parte de los países imperialistas para que el gigante asiático devalué su moneda y abra su comercio.
Las respuestas de los gobiernos son disímiles ante la crisis; van desde el default al regreso del proteccionismo. No es casual que asistamos en estos días a las medidas proteccionistas de Argentina, que nos están costando unos 70 millones.
Recordemos que frente a las primeras manifestaciones de la crisis en EEUU tomó el gobierno frenteamplista un conjunto de medidas de inversión que permitieron campear las primeras repercusiones. No obstante, son necesarias otras medidas anticíclicas. En tal sentido no resultan auspiciosas las propuestas planteadas por el equipo económico, en las cuales el aumento salarial (2.6%) va a estar por debajo de las proyecciones de crecimiento del PBI (4% anual). Necesitamos una participación mayor del Estado en el sector productivo, replicando experiencias como la del complejo sucroalcoholero. Y en este año se vota el Presupuesto Quinquenal que definirá las grandes líneas de nuestro gobierno.
No debemos olvidar cómo en el proceso electoral se vieron los resultados de acciones u omisiones de nuestro gobierno que provocaron desacumulación en algunos sectores de la población. La derecha dirigió especialmente su propaganda a los sectores de las capas medias, logrando, si no captar sus votos, evitar que continuaran apoyando el proyecto del FA. A ello hay que sumar que el FA no logró colocar en el centro del debate político que en las elecciones departamentales y municipales se seguía eligiendo entre el proyecto de las clases dominantes y el proyecto popular. Hubo un bipartidismo ideológico que se reflejó en la práctica en el traspaso de votos -visibles y comprobables en los días finales de la campaña- en Paysandú y Salto.
Estimables compañeros hacen recaer el peso de la autocrítica en la estructura del FA. Cometen el error de transferir el resultado electoral, que refleja la evaluación de la población a un programa, a una gestión o incluso a un candidato, a una valoración de la organización interna. En todo caso se pueden extraer conclusiones de la valoración que los ciudadanos hacen sobre la incidencia del accionar político del FA, tanto desde el gobierno nacional o departamental como desde la oposición departamental, en su vida cotidiana.
En tal sentido no nos parece acertado comenzar un debate partiendo de ciertas premisas que mencionamos a continuación.
1- Se afirma que necesitamos adaptar la estructura del FA al hecho de ser gobierno, porque la organización de la fuerza política responde a las condiciones de ser oposición. Se olvida que la unidad contradictoria y compleja de nuestra izquierda se construyó en torno al equilibrio entre el movimiento y los partidos políticos. Es esta estructura la que ha permitido a la fuerza política ser capaz de absorber las demandas populares. No es casualidad que en nuestro país no hayan surgido con fuerza de masas ninguno de los llamados Nuevos Movimientos Sociales tan característicos en nuestra América.
2- Se utiliza el argumento del descontento por la forma de elección de nuestros candidatos. Es un eufemismo para no decir que se está hablando de la elección del candidato a Intendente de Montevideo. Hay que recordar que en todos los departamentos se eligió con el mismo procedimiento. Obviamente cuando existe un único candidato hay compañeros que no lo son y pueden sentirse desplazados, pero esto es parte de un procedimiento democrático. Democracia frenteamplista que eligió en su momento a Líber Seregni, a Tabaré Vázquez y a José Mujica.
3- Se intenta utilizar la falta de participación en los comités de base para sustituirlos. Se resalta el papel de las redes sin plantearlas como contrapuestas a los comité de base- afirmación que compartimos- pero dejando entrever que es la forma de organización para la nueva etapa. No debemos confundir un instrumento que hay que utilizar y que ha demostrado su capacidad de convocatoria puntual y masiva en todo el mundo, con la construcción de una fuerza motriz.
El tema de fondo es la participación activa y comprometida con el proceso de cambio para lo cual los frenteamplistas deben sentir que el tiempo invertido en la discusión y elaboración tiene un resultado en concreto. En este sentido existe una deuda. Estamos dispuestos a iniciar una discusión que tenga como objetivo la profundización de la democracia del conjunto de la fuerza política, lo que implica aumentar y no restringir de hecho el poder de definición de los militantes frenteamplistas. Seguramente en las próximas semanas se vayan despejando los ejes reales de las evaluaciones electorales necesarias pero que complejizan las miradas de largo aliento.
Se trata de seguir avanzando, no sólo evitando que árbol nos impida ver el bosque sino también poniendo arriba de la mesa que otro mundo es posible por fuera del capitalismo. Es decir, con el involucramiento popular, promoviendo su participación organizada y movilizada, avanzar y profundizar la democracia hacia el socialismo.

jueves, 13 de mayo de 2010

Primeras notas para un balance. (14 de Mayo 2010)





Las elecciones del día domingo 9 dejaron en el conjunto de los frenteamplistas un gusto amargo. Nuestras expectativas previas no se vieron reflejadas en los resultados de las urnas. Realizar un balance sin tener aún todos los datos puede hacer que sea impreciso en los detalles pero se hace necesario para ayudar a centrar los temas a debatir en una sana crítica y autocrítica.
Asumir los resultados adversos no nos impide agradecer a los miles de uruguayos que con sus votos respaldaron a nuestros compañeros a lo largo y ancho del país. Los votos logrados nos siguen colocando como primera fuerza en el respaldo general. Saludamos y felicitamos a los centenares de militantes frenteamplistas que salieron a dar la pelea en cada uno de los departamentos. Su trabajo permitió volver a ganar las intendencias de Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha, llegar al gobierno por primera vez en Artigas y estar, hasta este momento, peleando la de Florida. El mapa político resultante nos sigue dando el gobierno de los departamentos más poblados y que más aportan al PBI nacional. No obstante debemos consignar que en la mayoría de los departamentos disminuyó la votación del FA, y ello ha permitido que los llamados partidos tradicionales recuperasen el gobierno municipal en Treinta y Tres, Paysandú y Salto. La votación del 9 de mayo sin duda es una alerta al conjunto de la fuerza política, que deberá transitar por un análisis de las causas que llevaron a la derrota en algunos departamentos y a la no confirmación de las tendencias previas que daban las encuestas. Estudio crítico que nos permitirá superar las deficiencias y prepararnos para dentro de 5 años recuperar las intendencias perdidas y ganar otras. Toda votación es una fotografía del estado de opinión política de las masas, que puede variar en función de las instancias que estén en juego en cada elección. Esta afirmación se puede ver comparando los desempeños electorales de los distintos partidos en este año y medio de elecciones. Las variaciones de la votación entre octubre y noviembre son un ejemplo claro de cómo se tensan las fuerzas en una elección de todo o nada. Existen varias causas que confluyen en el resultado y que es preciso tener en cuenta a la hora de un análisis serio. 1- Al asumir el gobierno en el 2005 también adquirimos el compromiso de llevar adelante el programa por el cual fuimos electos. Nuestra gestión permitió en líneas generales un avance en democracia, por la ampliación de derechos democráticos, particularmente de los trabajadores, y el mejoramiento de las condiciones de vida de cientos de miles de uruguayos. Sin embargo, algunas de las medidas que tomamos no ayudaron a la acumulación de fuerzas; aún más, desacumularon. El ejemplo más claro fue la política económica llevada a cabo y la aplicación de un IRPF que dejó sin gravar al capital, por lo cual su peso recayó sobre las capas medias. Y es en este sector donde perdimos más votos en las elecciones de octubre y al que apuntaron a ganar los blancos y colorados. Un ejemplo notorio de esta situación se ve en Montevideo, en la votación para alcaldes de la zona CH, que abarca los CCZ 4 y 5. 2- A ello se sumó la separación entre el gobierno y la fuerza política en temas centrales de definición, lo cual ha generado malestar y desánimo en cientos de militantes frenteamplistas que son quienes luego se ponen el trabajo al hombro. 3- Consecuente con nuestro pensamiento democratizador pusimos en marcha la elección del tercer nivel de gobierno (un partido conservador habría mantenido las reglas de juego electoral para que no se produjeran cambios que afectasen la correlación de fuerzas). Debemos reconocer que aunque su discusión se procesó durante dos años, su resolución de último momento tomó desprevenida a la militancia frenteamplista, que tuvo que sumar otro nivel de combate electoral para el cual no estaba bien preparada. En el marco de lo local, especialmente en el ámbito rural, el Partido Nacional demostró su capacidad para adecuarse al cambio, aprovechando las redes preexistentes de caudillos. Indudablemente esto favoreció su actuación final asociando el voto municipal con el departamental. 4- El crecimiento del voto en blanco no deja de ser preocupante, aunque lamentablemente no es nuevo, y aunque el porcentaje mayor es en Montevideo también creció en Canelones y Paysandú. Habíamos advertido una tendencia similar, en las elecciones universitarias y en las elecciones de representantes docentes a los órganos de la ANEP. Se trata de otro plano, el social, pero permite una advertencia, no mecánica pero significativa: los votos en blanco y anulados tienden a crecer cuando el votante sabe que con esta decisión puede manifestar crítica, oposición o desinterés, sin afectar el resultado general. Algunos despistados, que aparentan creer en su propia campaña publicitaria, quieren apropiarse de esta definición ciudadana. 5- El problema no podemos centrarlo en la existencia de candidatos únicos o múltiples. En cuatro departamentos fuimos con candidatos únicos (Montevideo, Canelones, Lavalleja y Rocha) y ganamos en tres, mientras que en los restantes departamentos nos presentamos con dos o tres compañeros a la elección. Tampoco por el partido al que pertenece el compañero propuesto. Tanto entre los electos como entre los que no fueron reelectos hay compañeros de distintos sectores del FA. 6- Por último el día de las elecciones hubo un consenso generalizado en torno a la necesidad de modificar el sistema electoral. Cambio que en un principio estamos de acuerdo porque el FA se opuso a esta reforma constitucional que instauró el balotaje con el objetivo evidente de impedirle la llegada al gobierno. También debe estar claro que si vamos a discutir una reforma de la Constitución, las modificaciones de la misma deben ser de fondo, para generar una transformación que permita seguir profundizando la democracia. Este revés nos tiene que servir de experiencia, pero la ciudadanía confió en nosotros por cinco años más. Alerta y a la vez confirmación, que nos comprometen, ambos, a seguir trabajando, a redoblar esfuerzos. Y sobre todo, para fortalecer el FA en su doble condición de coalición y movimiento. 

jueves, 6 de mayo de 2010

La respuesta es mayor participación (6 de Mayo 2010)

La crisis de Grecia sigue su proceso y está repercutiendo sobre las principales economías de los países imperialistas (Wall Street tuvo su mayor caída en los últimos meses al igual que indicadores de la actividad económica como el Dow Jones o el Nasdaq). Su onda expansiva ya está afectando a la región como lo demuestran las operaciones económicas en las bolsas de valores de México, San Pablo y Buenos Aires. La tendencia es que las siguientes economías europeas afectadas sean Portugal y España, incentivadas por rumores que buscan afectar a la llamada eurozona.

Para los que no creen que las contradicciones interimperialistas existen éste es un buen ejemplo para ver cómo algunos esperan quedarse con los despojos sin que les importen las consecuencias sociales que la crisis tendrá en estos países.

Las soluciones a la crisis, impuestas por el gobierno griego a costa de los sectores subalternos han generado una respuesta masiva de los trabajadores y el pueblo. Este enfrentamiento organizado ante las medidas de recorte fiscal y reducción salarial es una señal positiva en un continente en donde la derecha ha preponderado en los últimos tiempos. Este cambio cualitativo lo tienen claro las clases dominantes que no han dudado en reprimir ferozmente estas manifestaciones.

La crisis de superproducción que hoy asuela al planeta la pronosticamos hace ya unos años y en soledad planteamos que la «burbuja» iba a estallar en el sector inmobiliario para luego incidir en el sector financiero. A partir de este análisis demostramos la necesidad de ir tomando medidas de corto y mediano plazo a fin de preparamos para que la crisis no cayera sobre nuestro pueblo.

Algunas se ejecutaron en el anterior período de gobierno pero son aún insuficientes. En tal sentido es fundamental profundizar las relaciones con nuestros vecinos más cercanos y ya hemos saludado la actividad de nuestro Presidente reafirmando esta unidad. Una unidad de pueblos y gobiernos latinoamericanos es un paso necesario para ir generando un desarrollo cada vez menos dependiente.

Como es esperable, la oposición política de nuestro país, -a la que le gusta hacer los mandados a los EEUU-, ahora se queja de que no mantengamos el veto a la designación de Néstor Kirchner a la presidencia de UNASUR. Designación con la que estaban de acuerdo los restantes países, y no es menor señalarlo. Uno siempre se debe preguntar a quién le sirve que dos países hermanos sigan teniendo tensas relaciones. Sumado a esta inserción regional, necesitamos un papel cada vez más activo del Estado en el sector productivo.

Compartimos el discurso del 1º de Mayo en el cual el PITCNT planteó dar prioridad al desarrollo de la infraestructura, en especial la matriz energética y la complementariedad industrial con la región. Es necesario un desarrollo productivo que incorpore valor agregado a nuestras exportaciones. Los trabajadores organizados nos recordaron que «Hay 200 mil uruguayos viviendo en asentamientos, 400 mil hacinados, cerca de 900 mil que habitan en viviendas con problemas estructurales. Eso nos ubica, como sociedad, en un enorme desafío » en donde « año tras año el déficit habitacional se agranda, producto de la expulsión de trabajadores a la periferia».

Cumplir con la satisfacción de este derecho constitucional necesita de un presupuesto acorde con las metas propuestas. Seguramente la oposición volverá a insistir sobre la necesidad de reducir el Estado. Un observador atento puede ver cómo en los actuales «spot» de la campaña municipal insisten sobre la reducción de los impuestos.

Sin embargo, la eliminación de algunos impuestos es una las premisas del neoliberalismo que justificaban la reducción de la inversión social. Un planteo de Estado antisolidario en donde lo importante es salvarse uno mismo. Sus discursos apuntan a un sector de la población de buenos o aceptables ingresos, haciéndoles creer que lo que ellos aportan a la sociedad a través de los impuestos no es recompensado en igual medida en servicios.

Es una falacia que la realidad cotidiana popular denuncia por sí misma. Tampoco podemos caer en la trampa de discutir la reforma democrática del Estado sólo desde la gestión o eficiencia del mismo.

Razonamiento que siempre apunta a que el problema se encuentra en los trabajadores públicos. Que es necesario mejorar la gestión nadie lo duda, pero ello necesita el compromiso de los trabajadores con el proyecto. Su participación es fundamental tanto por concepción como porque las acciones concretas dependen de ellos. Se trata de cómo logramos que el conjunto de los funcionarios se identifiquen a sí mismos como servidores públicos.

El Estado es un instrumento de dominio de clase, que no se encuentra al margen de las luchas que existen en la sociedad. Su transformación no puede ser analizada sin tener en cuenta este origen ni el objetivo que tenemos al modificarlo. Se trata de ampliar los espacios de participación ciudadana de gestión directa de los uruguayos.

Por eso la reforma no puede ser parcial o segmentada y necesita de una amplia discusión para que las reformas sean asumidas, defendidas e impulsadas por la población. Este domingo se votarán, junto con los intendentes, decenas de alcaldías. El instrumento descentralizante no es válido por si solo; necesita contar con una población organizada en cada municipio que con su protagonismo apoye y controle su trabajo.

No dudamos de que el Frente Amplio logrará gobernar más Departamentos. Comenzará al mismo tiempo la experiencia en varios municipios del Interior. En tanto ello significara una renovación de confianza de nuestro pueblo, demandará un mayor compromiso de los frenteamplistas con su programa, el desarrollo del mismo tanto como el fortalecimiento de su organización desplegada en la estructura interna ya existente y en todas las tareas implicadas en los nuevos desafíos institucionales.