jueves, 30 de septiembre de 2010

Propuestas para el Presupuesto necesario. (24 de Setiembre 2010)




La publicación de las Bases de Discusión del XXIX Congreso del PCU generaron la semana pasada varias páginas en los medios escritos. El propósito central en algunas de esas páginas parece tener la intención de enfrentar a los comunistas con el gobierno y su Presidente.


Interesante visión de los mismos medios que alertaban a través de sus editoriales, hace un año, de la peligrosidad de la alianza entre el MPP y el PCU. Era evidente que se brindara una visión parcializada de las bases frenteamplistas, por lo que es recomendable para opinar sobre las mismas referirse al texto completo (que se puede bajar en www.pcu.org.uy) El texto de las mencionadas bases de discusión, afirma que en «en un balance global la tendencia fue al avance en democracia, por la ampliación de derechos democráticos, particularmente de los trabajadores y por el mejoramiento de las condiciones de vida de cientos de miles de uruguayos. Sin embargo, la tendencia a la no resolución de la contradicción principal de la coyuntura entre país productivo con justicia social y profundización democrática o más dependencia, hace que el rumbo del proceso y su continuidad esté comprometido. El gobierno conquistado ha llevado a la práctica una política enormemente importante en aspectos que tienen que ver con la ampliación y profundización de la democracia tanto en los derechos sociales y sindicales, en la atención de la emergencia social, en los derechos humanos, etc. Sin embargo, la influencia de la ideología y accionar de las clases dominantes sobre el FA, producto de la escasa presencia de las posiciones de la clase obrera, se expresa en políticas que contradicen el programa. Así hoy está muy comprometida la posibilidad de un desarrollo independiente y soberano del Uruguay por la política económica ejercida y sus efectos secundarios». Vemos en ese ejemplo, cómo se reflejan las criticas al proyecto de Ley presupuestal presentado por el Poder Ejecutivo. Valoramos en primera instancia su crecimiento respecto del quinquenio pasado (un 18 %) y la priorización en áreas que afectan a los sectores más vulnerables de nuestra población (vivienda, educación, protección social). Sin embargo el espacio fiscal disponible de 22.6611 millones de pesos constantes podría ser mayor. No sólo porque es necesario para el desarrollo del país productivo con justicia social y profundización democrática, sino porque es posible. Creemos que las metas deben trazarse en función de las necesidades de nuestro pueblo y buscar las maneras de hacerlas posibles. Pero aún dentro de un argumento posibilista existen rubros de financiamiento que no estamos usando, a saber:


1) La renegociación de la deuda externa.

Hoy, sólo los intereses de deuda absorben 2925 millones de pesos constantes en el quinquenio (superior a lo destinado a vivienda e INAU juntos). Obviamente ésta no es una solución inmediata pero de iniciarse este proceso, en los próximos años nos permitiría tener más dinero para inversión.


2) La utilización de las reservas internacionales.

Tenemos U$S 7893 millones de los cuales por lo menos U$S 2500 millones de libre disponibilidad. Incluso estudios universitarios demuestran que para nuestro país no es eficiente tener reservas mayores a U$S.3170 millones.


3) La definición política de gravar al gran capital.


La reforma tributaria recargó a un sector de las capas medias sin hacer lo mismo con los sectores más ricos de nuestro país, generando un rombo tributario en donde no paga más el que tiene más. Esto se puede ir revirtiendo con la elevación del monto mínimo no imponible y con el aumento del impuesto de las rentas de capital (IRAE) y del patrimonio. A ello habría que sumar detracciones a los grandes exportadores, que se han beneficiado de una bonanza histórica sin que su aporte a la sociedad haya aumentado en la justa proporción.


4) La redistribución del crecimiento.


El aumento del PBI, por encima de las expectativas con las cuales fue diseñado el actual presupuesto, debería ser redistribuido. Cualquiera de estas medidas haría aumentar el espacio fiscal en varias centenas de millones de pesos, sin afectar los tan famosos equilibrios macroeconómicos y sería más justo en la redistribución de la riqueza. En los 821 artículos del proyecto presentado faltan elementos concretos, aprobados en el Congreso del Frente Amplio, que hacen al país productivo. No aparece la creación del Ente del mar y una flota pesquera o la creación de una comisión que estudie la viabilidad de un frigorífico multimodal. Tampoco está resaltado el papel del BROU en el desarrollo del país productivo. Aparecen 72 artículos referidos a los funcionarios públicos cuya incorporación al Presupuesto –ya lo expresamos,- dudamos seriamente que sea constitucional. Además, no son compartibles ni por el contenido expresado en varios de ellos ni por la forma es que se llega a su redacción a espalda de los trabajadores. Recordemos que fue el gobierno del FA el que reinstaló los ámbitos colectivos de discusión y por primera vez incluyó a los trabajadores del Estado. Creemos que en un principio es necesario que el conjunto de los mismos sea quitado del proyecto y que sea discutido en los ámbitos de negociación colectiva. A nivel de la Educación se vuelve a hablar del 4.5 % del PBI destinado para el sector, pero se llega a este porcentaje incluyendo nuevamente dentro del mismo a rubros que no son los que históricamente hemos defendido como FA (que incluía solamente a la UDELAR y la ANEP). A ello se suma que la injerencia de la Corporación para el Desarrollo y de la OPP en la administración de fondos de infraestructura, atentan contra la autonomía de los entes de la enseñanza. Estas son algunas de las críticas y las contrapropuestas que tenemos. Seguramente se volverán a utilizar para enfrentarnos a nuestro gobierno .En realidad son a su favor en tanto buscan que el gobierno del FA desarrolle plenamente su programa nacional, popular y democrático. En tal sentido impulsaremos reformas y enmiendas al proyecto presentado en el marco de la discusión parlamentaria y de nuestra fuerza política. Impulsando en todos los ámbitos en los cuales militamos, que exista un mensaje complementario que atienda a los justos reclamos de los trabajadores y nuestro pueblo.


Notas: 1 El total de ingresos del Estado es de 47.521 millones de pesos, de los cuales están comprometidos 24.860.

viernes, 17 de septiembre de 2010

90 años del PCU: Siempre presentes. (17 de Setiembre 2010)





rente al impacto internacional de la Revolución Rusa de 1917 y de la tradición de lucha de los trabajadores uruguayos, el 21 de setiembre de 1920 se funda el Partido Comunista de Uruguay. Desde ese momento nuestro Partido ha estado enraizado en la mejor historia de nuestro pueblo. Uniendo dialécticamente la solidaridad internacionalista con la lucha por profundizar la democracia, por avanzar en la construcción primero y en el fortalecimiento después, de las herramientas populares a nivel social y político. El PCU no fue una generación producto exclusivamente de los avatares internacionales. Las ideas socialistas no eran nuevas en nuestro país, ya que habían llegado tempranamente con los emigrantes europeos hacia finales del siglo XIX. Vale la anécdota, frente a tantos que se visten de liberales para profesar un profundo anticomunismo: la primera noticia sobre una obra de Marx en Uruguay la dio precisamente José Pedro Varela. A principios del siglo XX, la clase obrera, aunque débil numéricamente, era combativa; preponderaban entre sus dirigentes las ideas anarquistas y social-reformistas. En los años previos a la fundación del Partido Comunista de Uruguay, el país estaba viviendo el proceso de enfrentamiento de los sectores de la oligarquía al proyecto nacional reformista de Batlle. Los enormes avances que implicaban las reformas batllistas tenían límites estructurales que no se tocaron. Su acción política jamás atacó en forma decidida el tema de la posesión de la tierra. En ese sentido, llegó -como máximo- a postular un impuesto progresivo sobre la renta de la tierra y no lo desmerecemos en ese ámbito circunstancial. Por otra parte, en esa época, el batllismo no era mayoritario dentro del Partido Colorado por lo cual tuvo que ir haciendo acuerdos a la externa partidaria y también a su propia interna. Ello implicó transacciones, acuerdo, pactos. Desde el punto de vista internacional buscó jugar entre Inglaterra y EEUU, para poder financiar su proyecto. Cuando analizamos ese período no debemos olvidar que los partidos tradicionales tenían al comienzo del siglo XX una característica fundamental: eran policlasistas en su conformación y muchas veces sus posturas eran producto de la lucha que a la interna se producía entre los distintos sectores y fracciones de clases que contenían. Pero la orientación fundamental era no romper jamás con el contenido de clases fundamental. Existían fuertes lazos de dependencia personal, lazos clientelísticos que el crecimiento del Estado ayudaría a consolidar y que las propias reformas llegarían a institucionalizar. Las reformas electorales que implantaron el sufragio universal masculino, van a permitir observar la paridad numérica de ambos partidos y las alianzas entre los distintos extremos de los mismos. En este período, que es recordado por sus enormes reformas sociales, el movimiento sindical no perdió jamás su independencia de clase y se movilizó en forma constante para hacer frente al costo de vida. En ese momento de la historia de nuestro país hay que ubicar la formación del Partido Comunista de Uruguay. Inmediatamente fuimos solidarios con la naciente Revolución Rusa, por lo que significaba la primera experiencia de construcción del socialismo. Recién habíamos comenzado a madurar nuestra organización cuando tuvimos que hacer frente a la dictadura de Terra y lo hicimos buscando ampliar el marco de alianzas. Es bueno recordar que en ese momento se dan los primeros intentos de unidad de la izquierda. Los comunistas siempre hemos comprendido que la solidaridad internacional no es ajena a las luchas nacionales. En el marco de esa dictadura “terrista” fuimos parte de la defensa de la República Española que sufrió el aislamiento de los gobiernos capitalistas frente al avance del fascismo. Solidaridad internacional a la que aportamos brigadistas que dieron su batalla hasta las últimas consecuencias. Independientemente de los errores cometidos y asumidos autocríticamente a finales de los 40 y principios de los 50, los comunistas uruguayos de aquel momento estaban insertos en el movimiento social. Tanto es así que pese a nuestra pequeñez ya éramos objeto de investigación por parte de los servicios de inteligencia de nuestro país. El XVI Congreso del PCU (1955) marcó un hito en nuestra propia historia porque su desarrollo permitió la elaboración de la teoría de la revolución uruguaya que ha servido de guía, en adelante, para la acción de nuestro PCU. Ha sido, en sus lineamientos fundamentales, confirmada por el desarrollo del acontecer histórico en nuestro país y en el continente. La década de los 60 nos encontró entre los forjadores de las herramientas unitarias a nivel político y social de los trabajadores y el pueblo. La dictadura fascista tuvo como objetivo destruir la acumulación de fuerzas de nuestro pueblo y por eso buscó destruir cada una de las herramientas unitarias que se habían forjado. En particular buscaron extirpar al comunismo por 50 años de nuestro país. La resistencia continua, tenaz, de cientos de hombres y mujeres del pueblo –independientemente de su raíz y/o compromiso ideológico-político- le hizo romperse los dientes. Hoy es necesaria la memoria fidedigna, cuando algunos trasnochados de los partidos tradicionales reclaman y se arrogan haber sido protagonistas de la derrota de la dictadura. Es momento más que necesario de recordar la verdad a los miles de uruguayos, de las más distintas concepciones políticas, conocidos y anónimos, y en especial muchos de estos últimos que pelearon en forma constante para derrotar al fascismo y lo lograron con entregas valientes de su seguridad y su vida. La reconstrucción democrática nos encontró con un Partido de enorme prestigio social, forjado en las más duras batallas. Se intentó sintetizar las distintas experiencias de lucha (clandestinidad, exilio, cárcel), en un proceso que –cierta y críticamente-, quedó trunco. Porque la crisis de los 90 fue provocada tanto por causas internas como las que provinieron de la derrota de la experiencia socialista del este de Europa. Las clases dominantes, -no hay cómo dudarlose alegraron por lo que creían que sería la desaparición del comunismo en el Uruguay. Sin embargo, los comunistas uruguayos, aunque existan quienes nos consideren tozudos, somos más que eso. Por convencidos de nuestra ideología, porque hemos luchado por la eliminación de la explotación y la construcción de un mundo justo, mantuvimos en alto, más allá de “peripecias” difíciles, la roja bandera de la hoz y el martillo y también las construcciones unitarias a las que contribuimos a construir desde esa convicción (por ejemplo el Fidel y la 1001 en su trayectoria hasta la actualidad tanto como la construcción unitaria mayor que significa el Frente Amplio). En la década de los 90 fuimos reconstruyendo nuestro Partido, procurando no encerrarnos a lamer heridas sino impulsando medidas para enfrentar la estrategia neoliberal que se mostraba como invencible. Tanto se la consideraba así, que algunos la consideraron un tren “al que había que subirse”. Los analistas que hoy se sorprenden del peso de nuestro Partido en diferentes ámbitos, se olvidan de nuestra acumulación histórica, de nuestro compromiso permanente. Son 90 años de historia que conmemoran la lucha de miles de hombres y mujeres por el mundo “del pan y de las rosas”. Un momento de festejo para compartir con nuestro pueblo. Pero quizás –y sin quizás- habrá que analizar cuánto de la cualificación corresponde a “números electorales”, o a “correlaciones numéricas” y cuánto a una construcción que desde 1971 rige desde principios inapelables. Aunque en su aplicación merecen los ajustes que todo principio requiere. Porque más allá de que la historia impone cambios ineludibles, esos principios, por serlo, exigen su carácter rector para cualquier actualización legítima.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Crisis, Presupuesto y profundización democrática. (10 de Setiembre 2010)





“(…) se ha operado aquí un viraje desde la última gran crisis general. La forma aguda del proceso periódico con su ciclo de diez años que hasta entonces venía observándose parece haber cedido el puesto a una sucesión más bien crónica y larga de períodos relativamente cortos y tenues de mejoramiento de los negocios y de períodos relativamente largos de opresión sin solución alguna. (…) ¿estaremos tal vez en la fase preparatoria de un nuevo crack mundial de una vehemencia inaudita?” (…)“porque cada uno de los elementos con que se hace frente a la repetición de las antiguas crisis lleva dentro de sí el germen de una crisis futura mucho más violenta”. (Federico Engels, notas de 1885 a “El capital tomo III” CapXXX).


La crisis que viven los países capitalistas, expresada bajo diferentes formas (inmobiliaria, financiera) continúa inevitablemente su marcha pese a los intentos contradictorios de los gobiernos de frenarla o suavizar su impacto en los intereses del gran capital. Estamos asistiendo a la desocupación más alta de la historia de la humanidad: superan los de 210 millones las personas sin trabajo y entre ellas el 13 % son jóvenes. En particular la crisis ha hecho que el número de desocupados aumentara en 30 millones. El 80% de la población mundial carece de protección social por parte de los Estados, producto en gran medida del avance del neoliberalismo en los 90 del siglo XX. Los datos de los llamados países desarrollados son demostrativos de la profundidad de la crisis y de las dificultades que tienen internamente para llevar a cabo el paquete de «soluciones ». Mientras que hace un año los países del G-20 estaban de acuerdo en dar un estímulo a la economía a través de la inversión de un 2% del PBI mundial, la discusión hoy se plantea entre el estímulo o la contracción fiscal. El gigante del norte vive un endeudamiento que ya sobrepasa al que tenía al finalizar la segunda guerra mundial (19 % del PBI) y allí la desocupación crece en un 7.6 %. Los intentos de Obama de suministrar a esa economía 50.000 millones de dólares, en una lógica neokeynesiana, se encuentra con la oposición de los republicanos y según encuesta realizada a nivel de la población total, el rechazo se verifica en 6 de cada 10 norteamericanos. Está claro que esta discusión se tiñe de las disputas por cargos en la próxima elección; las encuestas anuncian que los demócratas perderán la mayoría parlamentaria. Pero más allá de tales motivos, el intento de medidas no sustituye la opción de la guerra como motor económico. En ese sentido, resaltamos que el retiro de tropas realizado, deja no obstante 50.000 soldados para reforzar la situación en Afganistán y al mismo tiempo mantiene a Irán en la mira. En Europa, la desocupación promedial trepa al 10 %. Aunque existen diferencias notorias entre los países europeos. Por un lado, en Alemania es menor al 7% y en el extremo opuesto, España, Grecia, Eslovenia, Eslovaquia, llegan al 20 % de desocupación. Aquí la solución que se ha buscado es la restricción del gasto público, a través de un tremendo ajuste fiscal y reducción de los salarios. Son medidas netamente neoliberales, en varios casos aplicadas por partidos de la socialdemocracia. Frente a ello hemos asistido a la movilización de las masas en Grecia y en esta semana en Francia un millón y medio de personas se manifestaron en contra del intento del gobierno de Sarkosy de elevar la edad de jubilación. En Asia la situación no es mejor. Parte del crecimiento chino se asienta en una enorme especulación inmobiliaria. Sólo en el primer trimestre del año los precios de los inmuebles han crecido un 70 %, para el gobierno chino el tema es cómo ir desinflando esta burbuja en forma lenta. Este último tema nos afecta directamente por el peso que ha adquirido el mercado chino para los productos latinoamericanos (creció un 21% en el último año), en detrimento del mercado de EEUU. Los datos de la economía mundial anuncian una etapa de crecimiento lento, con desocupación creciente y endeudamiento de los países del G-8. Son datos que nos alertan acerca de las medidas que se deben tomar para enfrentar los coletazos de esta situación. De ahí que resulta fundamental la discusión que ahora se abre en el Parlamento uruguayo sobre el Presupuesto Nacional. El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo introduce aumentos importantes en comparación con el quinquenio anterior. Según los fundamentos y varias cifras, se adjudica prioridad a las áreas de seguridad, educación, vivienda, infraestructura y protección social. Desde luego, existen en el proyecto a discutir, insuficiencias y también contradicciones a superar en el debate parlamentario. Y como era previsible, la derecha ya está saliendo a criticar la inversión pública prevista, con el argumento de que no se están haciendo los ahorros necesarios para soportar los efectos de la crisis. Por el contrario, aseveramos que es imprescindible defender la inversión pública, incluso superándola por encima de otras variables, como una de las formas de absorción de trabajadores, aumento de sus ingresos y generación, en el proceso, de un mayor mercado interno. El Estado debe profundizar el fortalecimiento de su red de protección social sobre los sectores más vulnerables; atender a las necesidades básicas de la población (sus derechos humanos a los salarios y jubilaciones dignas, al trabajo, la vivienda, la salud, la educación). Para ello avanzar en la redistribución de la riqueza a través de un creciente papel del Estado en su carácter de promotor de la producción, y a la vez desde el combate de la especulación de capitales trasnacionales y también nacionales, contando con la población organizada que pueda participar plenamente. Cuando decimos «contando con» y «participar plenamente» queremos decir que se atiendan con seriedad las demandas justas y las contribuciones concretas que desde esos ámbitos se han venido haciendo y continúan haciéndose. Es indudable el peso del Presupuesto estatal en el desarrollo del país productivo con justicia social y profundización democrática. Pero no todo se reduce al marco del Presupuesto. Existen medidas de redistribución de la riqueza que se deben realizar en el quinquenio y trascienden la discusión presupuestal. Por ejemplo la elevación de la franja mínima del IRPF o empezar a discutir el gravar como corresponde a la renta diferencial de la tierra (sólo en los últimos 6 meses esa renta implicó para el sector mencionado una ganancia de 55 millones de dólares(1). A diferencia de lo que argumentan los representantes de las clases dominantes, en nuestro país se genera una enorme masa de riqueza que es necesario redistribuir. Éste es el objetivo principal a cumplir por nuestro gobierno estimulando una participación activa de los sectores populares que siempre han contribuido –y no pueden relegarse- al proyecto de un gobierno popular, nacional y democrático.

1) Se arrendaron unas 475.000 has a un precio promedio de 1160 U$S la hectárea.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Presupuesto abierto a las necesidades del pueblo. (3 de Setiembre 2010)




La expectativa generada por el Mensaje Presupuestal que entró el pasado miércoles en la Cámara de Diputados es sin duda muy grande y así lo merece porque determina la posibilidad de los cambios profundos y necesarios. Cambios logrables a través del cumplimiento pleno del programa que mandata al gobierno.

La mayor importancia del Presupuesto radica en la concepción que lo impregne. No hay que inventarla, la concepción está definida claramente en el programa del Frente Amplio y exige expresamente jerarquizaciones insustituibles. Alcanzamos el gobierno después de luchas populares inmensas, atravesamos un primer período con logros innegables, pero mucho queda todavía por avanzar en la construcción de un Uruguay productivo, con justicia social, profundización de la democracia y rompimiento de la dependencia. Porque seguimos siendo un país dependiente aunque no hayamos caído en recesión. El Presupuesto que regirá el quinquenio implica un debate exhaustivo por las prioridades y la orientación económica que las sostenga. Y así como repetimos que cada instancia presupuestal involucra a todos los sectores de la sociedad, enfatizamos también que el debate no debe ser de cúpulas. Es una instancia definitoria en el terreno de la participación democrática. La actual oposición se muestra contenta, porque el espacio que siempre negaron los partidos tradicionales ahora el FA tiene la bonhomía de concedérselo y llegar a “acuerdos multipartidarios”…¡Fantástico! Sin embargo luego de tales concesiones y cierre de acuerdos, nosotros, la gente común y corriente, los trabajadores, jubilados, etc. recibimos un alerta inquietante: “No habrá mensajes complementarios”. Lisa y llanamente, un Presupuesto “cerrado”, de cúpula. Al demonio la participación ciudadana a la que se alude en muchos discursos. Es demasiado lo que se juega en estos tres meses y no se resuelve con números macroeconómicos, ajustes fiscales, búsqueda de estabilidades, crecimiento primero, reparto después. Todo eso ya lo vivimos y lo rechazamos siempre. También la improcedente inclusión de reformas –como la de Educación de Rama- . Pero ahora resulta que en la extensa exposición de motivos –lo único que nos dio tiempo a leer un pocose repiten como en plena política neoliberal, las palabras que tanto la distinguieron: “metas fiscales”, “estabilidad”, “sustentabilidad”, “eficiencia”, “fortalezas y debilidades”, “sistema mixto”etc . Y se incluye una reforma del Estado cuyos ejes no son precisamente las transformaciones que lo harían efectivo “servidor” para la población. Los trabajadores estatales no son los malos de la película, como los quieren mostrar blancos y colorados. ¡Bien que les sirvió su clientelismo de tantos años, generador de burocracia y corrupción! Por supuesto que hay que eliminar el clientelismo, disminuir la burocracia y desterrar la corrupción. Pero el Estado debe transformarse para que los uruguayos vivan mejor. Y si queremos hablar de Estado eficiente, procuremos ampliar la inversión nacional, hagamos marchar el ferrocarril, instauremos una política de precios controlados para el consumo, impongamos contrapartidas a los inversores extranjeros, empecemos a explorar un frigorífico multimodal para preservar el mejor consumo y exportación ganadera e ictícola. Defendamos la educación pública estatal, ampliemos las políticas sociales, el derecho a la vivienda, la salud y todos los derechos humanos. En definitiva: no después sino mientras crece la torta, distribuyamos adecuadamente la riqueza. No somos negativos: estamos plenamente convencidos de que el rumbo económico que necesita cambios, tiene un punto de partida importante en el Presupuesto, porque éste abarca la posibilidad real de que las fuerzas acumuladas por años de lucha permitan avanzar en logros económicos, laborales, de vida digna y de democracia plena, con participación efectiva del pueblo. La medida son los avances reales, los éxitos en las mejoras para el pueblo; las debilidades no nos están permitidas, que las asuma el capitalismo en su fase imperialista con sus crisis inevitables. Y si fallamos, revisemos el rumbo. Tenemos cuándo (los mensajes complementarios, las rendiciones de cuentas) y cómo (abrir cauce real a la participación popular y cumplir debidamente el programa). No puede haber “Presupuesto cerrado”.

25 de agosto, expectativa de compromiso frenteamplista. (27 de agosto 2010)




Este 25 de agosto se festejó un nuevo día de los comités de base del Frente Amplio. A lo largo y ancho del país los frenteamplistas concurrieron a reafirmar su compromiso con la fuerza política. Es la oportunidad especial en que se renuevan las responsabilidades en cada comité, permite en muchos casos el reencuentro de los militantes cotidianos con aquellos adherentes fieles que cotizan, andan en la vuelta colaborando de distinto modo y se interesan por la vida del Frente. Por lo tanto, sin duda ha sido una jornada de «agenda abierta», con visitas de dirigentes de coordinadoras, de los partidos, de integrantes de las bases, lo que da lugar siempre a intercambios de inquietudes y tratamiento de temas de interés puntual y general.


Es una ocasión trascendente cada año en tanto no sólo importa la decisión de participar de jóvenes y no tanto –con el frío que no se quiere ir, muchos que peinan años y años de canas se arrimaron ávidos este miércoles a su comité- sino el clima que los miembros más activos preparan con esmero. Tanto como para que la pluralidad temática –que casi siempre desborda cualquier «orden del día»- dé ocasión a los concurrentes de asumirse como responsables de la fuerza política y en estos años últimos, de su gobierno. Pueden encontrarse en nuestros 25 de agosto fervores, entusiasmos, preocupaciones, muchas preguntas, y también críticas y diferencias expresadas con vehemencia. Pero si de algo no puede existir contradicción, es que los comités muestran en momentos así, la necesidad de permanecer, crecer y fortalecerse. Asumen los frenteamplistas, vinculados a su comité de base, el protagonismo que arrima a los vecinos, pues cada uno se multiplica en su cuadra, el almacén, el supermercado o el ómnibus… Cierto es que hay comités que no están funcionando. ¡Pero qué experiencia la de recibir en otro que abre sus puertas a compañeros que piden participar del festejo! Sin poder votar ni la mesa ni los delegados, etc.- se integran con satisfacción… aunque también lamentando la falta del suyo, del que tal vez fueron fundadores. Lo que más importa, entonces, es que una vez más queda demostrada la importancia del comité de base como vínculo directo con nuestra población. Por supuesto, varios temas puntuales han estado seguramente planteados en los distintos comités, como las investigaciones en torno a los casos relativos a los delitos de los Peirano y a la Armada. El caso de la Armada demuestra la necesidad de una investigación profunda, que comienza con los ilícitos del presente pero que hunde sus raíces más atrás. Es bueno recordar que la banca Rigss era el lugar en que Pinochet tenía sus depósitos y está vinculada a la transferencia de fondos para el Plan Cóndor. A la salida de la dictadura Germán Araujo pidió una comisión investigadora sobre estos temas pero le fue denegada. Obviamente no creemos que toda la Armada esté involucrada en estos asuntos pero lamentablemente la falta de verdad y justicia iguala a tirios y troyanos, pues la democratización de las FFAA no se quiso hacer por la mayor parte de los llamados partidos tradicionales que votaron la Ley de Caducidad. La existencia de esa Ley caduca ha recibido la oposición fuerte y organizada de los sectores populares que buscan afanosamente su anulación. Y en estos momentos nos encontramos frente al pedido del Ministerio de Relaciones Exteriores para la anulación de dicha Ley, que contraviene los acuerdos internacionales firmados por Uruguay, a partir de las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Tal decisión merece el reconocimiento del acuerdo unánime en el FA en cuanto a apoyar la «anulación interpretativa» de la Ley de Caducidad. Aunque no sea la anulación que queríamos y que se reflejara en el «Congreso Zelmar Michelini»(2008) que aprobó la lucha por la anulación de la impunidad, nos permitirá seguir avanzando hacia la verdad y la justicia. En lo que refiere al llamado «caso Peirano», atendiendo a la vocación de transparencia que asumimos, los frenteamplistas podemos afirmar que frente a las dudas que en las últimas semanas se han generado, vamos a actuar para facilitar los mecanismos de investigación sobre la actuación de nuestros compañeros. En tal sentido la Mesa Política constituyó una comisión especial para investigar el «proceso y las consecuencias de la derogación del Artículo 76 de la Ley 2230.» Y le planteó a sus parlamentarios esclarecer los hechos a ese nivel. Esto sólo lo puede hacer una fuerza que ha servido de modelo para muchos de los procesos americanos que nos ven como un ejemplo de la unidad del movimiento y los partidos. Unidad que como se manifiesta en cada 25 de agosto, tiene su raíz en la condición de coalición y movimiento del Frente Amplio. En el fuerte carácter de democracia participativa que sólo llenando de fuerza, presencia, y acción desplegada hacia la población pueden desarrollar los comités de base: en cada barrio y desde los funcionales que reúnen a trabajadores frenteamplistas de distintas ramas. El augurio de cada 25 de agosto nos renueva la vigencia de nuestros comités. Claro que ese entusiasmo «preprimaveral» hay que llenarlo de continuidad y refuerzo de militancia, de llegada a la población. Los comités de base, que siguen vigentes, más lo serán cuanto más compañeros, de los distintos partidos de la coalición o independientes se nutran en ellos de la mayor información, discutan, difundan y actúen en su entorno con la población. ¡Bueno y próspero aniversario frenteamplista!

domingo, 1 de agosto de 2010

Sobre la “Reforma del Estado” (29 de Julio 2010)

En los últimos tiempos parece que se ha vuelto común encontrar y resaltar las diferencias que los comunistas tienen con el gobierno del FA. Se busca enfrentarnos con la fuerza política y con nuestro gobierno en temas como la política económica y ahora la reforma del Estado. Algunos muestran públicamente sus preocupaciones sobre el papel que tienen los comunistas en el país y tratan de aislarnos. Un observador informado podría rápidamente recordar que las posturas que aparecen como “novedosas” han sido parte de nuestro discurso y práctica desde hace tiempo. En tal sentido fueron resueltas por nuestros organismos de dirección y llevadas a la discusión en los comités de base, departamentales, mesa política y congresos del FA. El conjunto de preguntas que le hicimos al Ministro de Economía son coherentes con nuestras críticas a los lineamientos generales llevados a cabo en la anterior administración y nuestra postura sobre la llamada “Reforma del Estado” son parte de una concepción teórica y de un objetivo estratégico. Recapitulemos. La “Reforma del Estado” fue puesta arriba de la mesa ya desde el anterior gobierno y lo que hace el compañero presidente Mujica es volver a darle un impulso. Lo que ha aparecido en la prensa es un esbozo para la discusión y no un proyecto cerrado. En tal sentido estamos dispuestos a aportar ideas para mejorarlo. En primer lugar creemos que no se debe insistir en hablar de una reforma que retoca algunos aspectos pero deja en pie la concepción, sino de una transformación democrática del Estado, que debe ser un cambio profundo de la estructura y su funcionamiento en el sentido de ampliar la democracia con la participación directa del pueblo. Analizamos la transformación de las formas y contenido del Estado desde nuestra concepción materialista-dialéctica e histórica. El Estado es, en general, una herramienta de dominación de clase, de una minoría sobre una mayoría. Nuestro Estado expresa esa característica, construido y desarrollado históricamente por el bloque de poder para la dominación de la mayoría del pueblo (clase obrera, trabajadores en general, pequeños y medianos productores, comerciantes e industriales, estudiantes, jubilados, etc.). No es casualidad que los llamados partidos tradicionales orienten sus baterías a que la “Reforma del Estado” esté enfocada sobre el número y carácter de los funcionarios públicos o sobre la eficiencia de la gestión. Estos temas, que sin dejar de ser importantes son la punta de un iceberg que de dedicarnos exclusivamente a ellos dejaría intocados los principales resortes aún controlados por el bloque de poder (económicos, sociales, culturales, propagandísticos, etc.) Incluso, mantiene la adhesión de sectores dirigentes dentro de la estructura estatal, que responden a sus intereses. Tener el gobierno no implica tener el poder. La cuestión del poder, supone superar el control formal del aparato del Estado, por su control real, cortando los vínculos con el bloque de poder. Estos elementos que no rigen solo nuestro análisis sino que también esta expresado de diferentes formas en los distintos congresos del FA. El IV Congreso “Héctor Rodríguez” “La reforma del Estado deberá estar asociada directamente a un avance general de la democracia, gobernando con la gente, no sólo convocándola para crear consenso sino abriendo las puertas a las tareas de control y toma de decisiones.(...) La profundización de la democracia tiene como eje fundamental la participación de la ciudadanía y en particular de los trabajadores y usuarios. Este protagonismo constituye un derecho y una necesidad social para aumentar la calidad y el impacto de las políticas que se implementen. (...)La descentralización debe ser motor de la ejecución de las políticas promoviendo la transferencia de poder a los actores locales. Es una alternativa para favorecer el desarrollo equilibrado y sustentable, conjugando políticas de ordenamiento territorial y desarrollo en una perspectiva estratégica.(...) Debemos transformar al Estado en una poderosa palanca del desarrollo nacional, a la vez que creador de las condiciones para que éste beneficie al conjunto de la sociedad. El Estado contribuirá a resolver las cada vez más grandes desigualdades sociales existentes en el país y tendrá una presencia activa y directa en las áreas estratégicas de la economía, desarrollando firmemente su función de articulación y su rol regulador”. Conquistamos la administración del gobierno por segunda vez, pero hay que ir apropiándose del control total del aparato del Estado. En ese camino se hace imprescindible dar la batalla contra el ocultamiento de información, la pasividad, el sabotaje, la desidia y la corrupción. Estos componentes que son reflejos de la ideología dominante y del accionar concreto del enemigo necesitan ser aislados y reducidos. Esto no implica simplificar el análisis y centrar en críticas indiscriminadas a la burocracia, como a veces lamentablemente se hace. Es imprescindible trabajar con los propios trabajadores estatales para romper las trabas y el acostumbramiento, para desburocratizar. Lo cual incluye la participación de trabajadores y usuarios en la dirección de Entes y empresas públicas. La descentralización política con participación social tiene que ser un eje fundamental de la participación. La capacidad de decisión del pueblo es un instrumento esencial para el proyecto transformador. La construcción de un nuevo modelo de Estado necesita que el pueblo vaya haciendo experiencia en la gestión, construya y se apropie de espacios desde donde se ejerza el gobierno, donde se defiendan, impulsen y profundicen los cambios. Ese objetivo no se resuelve cambiando sólo algunos aspectos sino que el cambio debe ser global. El año 2011 deberá estar enmarcado en la discusión y convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente que reforme la Constitución en su conjunto. Nada de lo expuesto es nuevo para nuestros compañeros frenteamplistas; surge de nuestra concepción del mundo y nuestra lucha cotidiana para avanzar en democracia hacia la democracia avanzada vía particular al socialismo.

viernes, 23 de julio de 2010

La “conmemoración” de la recuperación democrática. (23 de Julio 2010)

Este es un año plagado de conmemoraciones de nuestra rica historia como Latinoamérica. Se cumplen los 200 años de los procesos libertarios frente al dominio español, los 100 años de la revolución mexicana y 25 años de la recuperación democrática de nuestro país. Para impedir olvidos o reconstrucciones intencionadas, es necesario ubicar esos procesos en su contexto histórico, ver las correlaciones de fuerzas que se crearon y los objetivos que se persiguieron y concretaron. Saludar la reconquista de la democracia sin valorar el motivo real por el cual se perdió sólo sirve a los intereses de las clases dominantes, la intención que estos tienen de reconstruir su hegemonía limpiándose del pasado reciente que las involucra y responsabiliza directamente. Casual no puede ser que el Partido Colorado inicie un “ciclo de conmemoraciones” de los 25 años de democracia y además tenga entre sus panelistas a Pedro Bordaberry. El joven candidato, ejemplo de lo que se ha llamado “nueva derecha”, carga con el apellido del presidente que dio el golpe de Estado. Como hemos afirmado más de una vez los hijos no son culpables de los actos de sus padres, pero Pedro nunca ha criticado el golpe. Por eso no es un azar que se intente la reconstrucción de los 25 años eludiendo los orígenes, pues necesitan forjar un candidato “impoluto” para el 2014. Una forma distinta de aplicar las consabidas frases “dar vuelta la página” o “no tener ojos en la nunca”. Los llamados partidos tradicionales tienen mucho que ver con el proceso que nos llevó a la dictadura. Fue durante sus gobiernos que se aumentó la dependencia con EEUU y también se mandó a educar en escuelas de EEUU a civiles, policías y militares para que fueran represores del pueblo. En esas “escuelas” aprendieron técnicas de tortura en torno a la Doctrina de la Seguridad Nacional, para ser luego integrantes del Plan Cóndor. Son además responsables porque adheridos a un plan de contraofensiva yanqui, y en el marco de un proceso de cada vez mayor concentración de la riqueza en manos de la oligarquía y del imperialismo, prepararon el camino a la concreción de la dictadura usando la represión contra obreros y estudiantes en nuestro país. El golpe de Estado se produce para frenar el avance popular y no para detener una guerrilla que estaba ya derrotada. El golpe fue el recurso de la clase dominante ante la pérdida de su dominio hegemónico de las masas populares, de sectores de la economía y del aparato del Estado Se hizo para fortalecer los factores de dominación a manos del imperialismo y la oligarquía, para así aplicar la estrategia neoliberal trabada por la lucha de masas que se llevaba adelante cumpliendo la confrontada estrategia popular de acumulación de fuerzas. La lucha contra la dictadura tuvo como eje central a la clase obrera organizada y al pueblo en su conjunto. Entre los partidos políticos la oposición del FA fue unánime desde el mismo día del golpe y fue acompañada por sectores importantes del Partido Nacional a partir del 3 de julio cuando hace un llamado a la lucha contra “un gobierno nacido de elecciones fraudulentas que ahora intenta perpetuarse por medio de la dictadura”. Mientras el Partido Colorado a través de dirigentes como Julio María Sanguinetti declaraba en radio que nada tenían que hablar con el FA por su carácter antidemocrático. Obviamente la correlación de fuerzas que se fue construyendo a la interna del país y en el exterior “obligaba” a la conformación de un bloque democrático antidictatorial del que nadie quería quedar afuera. Esto se trata de soslayar cuando se intenta construir la historia a partir de 1985. Pero al mismo tiempo se busca volver a asentar la idea del “cambio en paz” y de que primero se debe estructurar la “democracia política” para seguir con la “democracia social”. Con lo cual se fundamenta el no cumplimiento de los acuerdos de la CONAPRO a nivel social y económico y en particular la Ley de Caducidad. En la conferencia realizada los otros días en el Palacio Legislativo tanto Lacalle como Sanguinetti pusieron en el mismo paquete, como “leyes de paz”, a “ la ley de amnistía, la ley de reintegro de funcionarios públicos y la ley de caducidad", que según ellos eran "seguramente imperfectas, pero era lo posible en el momento". A partir de estos supuestos de “posibilidad” argumentan el no cumplimiento de los acuerdos sociales. Sin embargo durante sus gobiernos llevaron adelante el programa de las clases dominantes. En estos 25 años buscaron achicar el Estado a su mínima expresión; así lo demuestran sus privatizaciones y asociaciones en detrimento de los intereses populares que realizaron durante décadas. Fracasaron en su objetivo final de privatizar el conjunto de las empresas públicas siguiendo al pie de la letra el consenso de Washington, porque fueron enfrentados por la lucha de los trabajadores y el pueblo organizado. Defendieron los intereses de su clase al buscar maximizar la tasa de ganancia a través de la desregulación laboral. En el período en que según sostienen “los uruguayos vivimos mejor”, sus intereses se expresaron en la acción del gobierno, a través de su política económica y social, y en especial en la llamada “Reforma del Estado” (con sus medidas de privatización, asociación, desguace, etc.) apuntando a hacerlo más funcional a sus intereses. Generaron por un lado la cada vez mayor concentración de la riqueza en menos manos, y por otro un aumento de la crisis económica y social. De modo tal que al permanente ataque a los derechos de los trabajadores se sumara la exclusión de cada vez más sectores de la sociedad: capas medias, artesanos, pequeños, medianos y aun grandes productores, comerciantes e industriales, etc. Todo ello se expresó en los altísimos niveles de desocupación, subocupación, desaparición de unidades productoras y enormes niveles de endeudamiento del agro, la industria, y el consumo familiar. Durante sus gobiernos las fábricas se convirtieron en depósitos y miles de uruguayos tuvieron que construir viviendas en asentamientos, sin acceso a condiciones mínimas de vida. Ese detrimento de la vida social se extendió a todo el país, cada departamento, ciudad o pueblo, con las peculiaridades de cada lugar. Los frenteamplistas estaremos omisos si no recordamos el conjunto del proceso, porque permitiremos construir una imagen deformada de la realidad en donde nadie se hace responsable de las situaciones de exclusión social con las que nos encontramos al recibir el gobierno en 2005. La responsabilidad alerta y nunca ingenua de nuestra labor política exige comprender los movimientos de corto y largo alcance de la oposición y actuar de modo que impida caer en ellos. Lo cual incluye cuando es necesario, utilizar el espacio que esa misma oposición se atribuye, como tribuna para puntualizar nuestras diferencias.