viernes, 30 de abril de 2010

1º de Mayo: A más justicia social y protagonismo popular. (30 de Abril 2010).




Hace 30 años la dictadura creyó que tenía la fuerza suficiente, -y este razonamiento se respaldaba en los miles de exiliados y presos que nuestro país tenía-, para poder dar un golpe moral en la conciencia de la clase obrera. Así fue como se les ocurrió trasladar el 1º de Mayo para otra fecha, esperando que nada pasaría o que la acción popular fuera tan minúscula que permitiera reforzar la represión selectiva. La respuesta del pueblo organizado, aun en la clandestinidad, hizo fracasar la iniciativa y el 1º de Mayo se conmemoró de miles de formas diferentes durante el fascismo institucionalizado. La reacción -de resistencia activa- fue tan masiva que permitió tensar las fuerzas para la lucha que en 1980 culminaría en la victoria del NO en el plebiscito. Más allá de la propaganda masiva a favor del SI, el pueblo uruguayo se opuso a la aprobación de una Constitución de contenido fascista. La victoria del No marcó un hecho inédito a nivel mundial, al ser derrotada una dictadura que pretendió fijar las reglas y los tiempos. Enfrentaba así a una dictadura que venía aplicando, en medio de la más feroz represión, las recetas de los “chicago boys”. La estrategia neoliberal que se desarrollaba en ese momento, había comenzado bajo el gobierno de Bordaberry, se implantó en la dictadura y luego de ella, la profundizaron los gobiernos de Sanguinetti, Lacalle y Batlle. Los trabajadores y el pueblo organizado la enfrentaron con amplia movilización que logró detener los aspectos más devastadores del impulso privatista de los años 90. Algo que nos convirtió nuevamente en un país que era orgullo en el plano regional por el grado de organización y conciencia de los trabajadores y el pueblo. En el centro de todas estas luchas estuvo el movimiento obrero organizado. Los frenteamplistas no podemos olvidar que estos hechos forman parte del rico proceso de acumulación que permitió el triunfo electoral en 2004 y 2009. Saludamos desde aquí a esta nueva conmemoración de la lucha de los trabajadores por una sociedad más justa, sin explotados ni explotadores. Un 1º de Mayo enmarcado en una crisis de superproducción del sistema capitalista expresada en forma financiera. Para comprenderlo, alcanza lo que sucede en Grecia, donde ya se adoptaron medidas como el alza del IVA y recortes salariales, y los organismos financieros buscan que se recorten aún más los gastos fiscales. La obvia finalidad es trasladar los costes de la crisis a los sectores menos privilegiados. Por tanto no sorprende que los empresarios uruguayos quieran modificar las relaciones salariales para fijarlas en función de la productividad y no del aumento de los precios al consumo. Quieren hacer recaer sobre nuestro pueblo los costos, para mantener su cuota de ganancia. La campaña nacional pasada mostró claramente que la victoria de Lacalle significaba la interrupción y el retroceso de los logros sociales, económicos y políticos alcanzados en este período. Como los llamados partidos tradicionales representan los intereses de las clases dominantes, la actual campaña departamental repite los mismos esquemas conservadores, en el peor sentido de la palabra. Los spot de los candidatos de la oposición en Montevideo trabajan sobre los prejuicios y los temores. Tratan de cosechar lo sembrado en décadas de neoliberalismo. Si siguiéramos sus propuestas el resultado sería una sociedad policial. La solución que plantean para los problemas es el aumento de la represión. Idea que repite la noción de “estado juez y gendarme” del liberalismo clásico. Sin embargo, a veces una mala costumbre puede llevar a no enfrentarla e incluso, en el peor de los casos, aceptarla como viable. Nadie niega que la pasta base sea un flagelo en nuestra sociedad o que hay que combatir el crimen en sus diferentes formas; pero ello no se hace a través de la estigmatización de la pobreza o los jóvenes. Lo que los candidatos de los llamados partidos tradicionales no dicen es que el grado de exclusión en que vivieron muchos de los jóvenes que hoy delinquen es fruto de la estrategia neoliberal llevada a cabo por ellos. Fue con nuestro gobierno del FA que empezamos a atacar la indigencia y la pobreza con políticas que reivindicaron el carácter de sujetos activos de su propia transformación, a través de la inserción de uruguayos primero en el Plan de Emergencia y luego en el Plan de Equidad. La insistencia sobre el país productivo con justicia social y profundización democrática, tiene que ver también con la inclusión de cientos y miles de uruguayos en el mundo del trabajo digno. Es indudable que algunas de estas medidas, más allá de la mejoras inmediatas de la situación de vida, tendrán efecto en el mediano y largo plazo en la reestructura del entretejido social. En tal sentido el programa del FA aprobado en el V Congreso Extraordinario “Zelmar Michelini” se plantea el “Fortalecimiento del INAU como Organismo Rector de la Política de Infancia y Adolescencia”, con mayores capacidades institucionales en la orientación, diseño, seguimiento, control de la gestión de las instituciones privadas y organizaciones sociales, “así como la articulación con las instituciones públicas del Sistema de Protección Social, Educación, Salud y Justicia entre otras”. “Profundizar el cambio interno, en consonancia con el proceso de transformación del Estado, revisando las políticas de recursos humanos, los cargos de confianza (incluir los Jefes Departamentales); sistema de remuneraciones, mejoramiento de los niveles técnicos y profesionales. Desarrollar una consistente política comunicacional orientada a la promoción y protección de una cultura de derechos que cuestione los estereotipos asociados a la infancia y adolescencia”. Por otra parte, el Congreso que es norma del programa de gobierno, resolvió el fortalecimiento de la política de diálogo con las organizaciones sociales y populares (movimiento sindical, cooperativo, entre otros) “a través de mesas de debate y la política de convenios que mejore los mecanismos de transferencia de fondos, supervisión, control y evaluación de los proyectos, consolidando el papel del estado como contralor de la calidad de los servicios mercerizados”. Se propone a su vez dar solidez a las redes de promoción y protección a niños, adolescentes y familias, “con énfasis en el trabajo territorial”. Una atención integral a los niños en su primera infancia “a través del fortalecimiento de una red de servicios público – privados”. Y por tanto, avanzar en los mecanismos vinculados a la adopción, agilitando trámites en el marco del respeto de los derechos de los niños. Establece también el Congreso la necesidad de “multiplicar los equipos de trabajo y los centros de atención en todo el país, priorizando, desde el punto de vista temático: adolescencia, adicciones, maltrato y abuso, situaciones de calle, atención en situaciones de crisis o abandono familiar”. Y se establecen prioridades geográficas: “Montevideo, Canelones y ciudades que no son capitales departamentales”. Se destacan los apoyos para la “inserción autónoma de los adolescentes que egresan del ‘Sistema INAU´: educación, trabajo, vivienda, vínculos familiares. Promover el trabajo con medidas socio-educativas para adolescentes que presenten problemas en relación a la observancia de la ley, y definir la inserción institucional del sistema de ejecución de medidas para adolescentes que cometieron infracciones a la ley, fundamentalmente en las situaciones que requieren privación de libertad”. Se resalta que la ejecución de medidas privativas de libertad de los adolescentes “son una responsabilidad indelegable del Estado, manteniéndose en la actualidad la edad de imputabilidad” de los mismos. Asimismo, “desarrollar una política articulada con el Sistema Judicial y el Ministerio del Interior para las situaciones de adolescentes con privación de libertad, fortaleciendo los dispositivos institucionales con medidas de atención integral a la salud, socioeducativa y recreativa en ámbitos de pequeño porte”. Estas son medidas primarias que debemos tomar y que la derecha siga ladrando. Nuestro interés es mejorar la calidad de vida del pueblo, su bienestar. Sin recortes democráticos, sino por el contrario con más democracia, justicia social, participación popular.

viernes, 23 de abril de 2010

Las patas de la sota (23 de Abril 2010)



El martes 20 de este mes, el juez Fernández Lecchini sentenció a Juan Carlos Blanco a 20 años de prisión, por el caso de la desaparición de Elena Quinteros. Pese a que la fiscal Mirtha Guianze había pedido la condena por el delito de desaparición forzada, Lecchini concibió que correspondía el de homicidio especialmente agravado. Con esta resolución la Justicia uruguaya sigue, sin duda, en el camino de procesar a aquellos que violaron los derechos humanos durante el proceso de la dictadura y sus antecedentes notorios. Sin embargo la existencia de la Ley de Impunidad no permite profundizar este proceso de verdad y justicia. No obstante habremos de insistir en los adeudos de nuestra legislación respecto de las recomendaciones internacionales que son contundentes en cuanto a la desaparición forzada de personas como un delito de lesa humanidad. Y en ese sentido seguiremos insistiendo en la necesidad de liquidar toda forma de impunidad sobre esos delitos, así como la exigencia de toda la verdad necesaria a los fines de la justicia imprescindible.
Procede en su aprovechable beneficio –a virtud de la sobreviviente ley de impunidad- el editorial del jueves 22 del vocero principal del Partido Nacional, “El País”, titulado “La lección de Garzón”. Se relaciona con la situación que vive el juez español ante una posible condena de inhabilitación, por declararse competente para investigar los casos de desapariciones y enterramiento en fosas comunes del franquismo.
Al respecto es necesario recordar que Franco se impuso a sangre y fuego sobre una república popular, y que lo hizo apoyado por el nacifascimo. Alemania e Italia experimentaron en tierras españolas las armas y las tácticas que luego utilizarían en la segunda guerra mundial frente a la indiferencia de los gobiernos de las potencias capitalistas.
El mencionado artículo editorial de El País trata de mostrarnos a la sociedad española dividida en torno al tema. Se afirma que la “lección fundamental de este caso” es que “la "judicialización" de la política, o al revés, la politización de la justicia, son caminos que inevitablemente llevan “a mal destino”. Que los procesos políticos absolutamente excepcionales, como fue la guerra civil española, el franquismo, o las guerras sucias en América Latina, deben ser resueltos por las sociedades afectadas por medios también políticos. Y no se trata aquí (en este momento) de tomar una posición en favor de las amnistías como en España, o de los procesos como en Argentina. Pero las democracias necesitan poderes judiciales confiables, independientes y que den garantías a todos. Cuando eso se pierde es muy difícil volver atrás.
Se trata de un drama que no es ajeno a nuestra región, donde abundan los casos de dirigentes que al no poder lograr sus fines por medios políticos, pretenden usar a la Justicia como “arma para imponer sus objetivos”.
Obviamente lo que el editorialista no quiere, y con él la oligarquía, es que se siga investigando. La historia reciente les pesa, porque la dictadura fascista tuvo en sus inicios y desarrollo la participación de dirigentes de ese partido.
Ahora todos quieren desmarcarse de su pasado, nadie es responsable de la situación en la que encontramos el país hace cinco años –después de la vuelta a la democracia pero con gobierno y poder en sus manos-.
Un ejemplo del pretendido desenmascaramiento son los trapitos al sol que han aparecido en la polémica que, directa o indirectamente a través de facebook, han protagonizado los dirigentes blancos y colorados. Demostración de cómo quieren desligarse de las consecuencias del neoliberalismo llevado a cabo por sus partidos.
Trabajar sobre la desmemoria siempre sirve a los intereses de las clases dominantes.
En Montevideo, la campaña de los candidatos de los llamados partidos tradicionales, apunta con su propaganda y discursos a la desmemoria de la ciudadanía de los logros de estos 20 años de gestión municipal. Además hincan el diente en la interna frenteamplista buscando divisiones internas y por último recurren al viejo caballito fundamentalmente anticomunista.
No es tarea sencilla reflexionar sobre los cambios que se han producido en la capital, cuando por lo menos una generación no vivió el Montevideo colorado. Un gobierno municipal de claro contenido social como lo demuestran sus policlínicas, su apoyo a las escuelas o el boleto subsidiado en el marco de 15 años en los cuales el Poder Ejecutivo –en manos blanquicoloradas- le dio la espalda. Un FA que apuntó desde el inicio a la participación ciudadana a través de la descentralización.
Sin duda tenemos aspectos a seguir mejorando en limpieza, transporte, inversión y contribución.
Como dice Ana Olivera, -nuestra candidata a presidir la Intendencia montevideana- se tiene que crear un nuevo plan director en el caso de la limpieza teniendo presente que hoy se produce el 30 % más de basura que al inicio de la presente gestión.
El Plan de Movilidad Urbana que se inició con Erlich permite a miles de montevideanos abaratar el costo de su transporte y hacerlo más eficiente, se va a fortalecer.
La futura intendenta de Montevideo sabe, no sólo por su participación en la gestión municipal sino como viceministra del MIDES durante 5 años, que las políticas sociales son una responsabilidad compartida entre el gobierno nacional, los gobiernos departamentales y a partir de esta elección, los gobiernos municipales. No hay que olvidar que las 21 policlínicas municipales que existen ya están actuando coordinadamente con el MSP.
El hincapié que los candidatos blanquicolorados hacen sobre los impuestos olvida mencionar cómo se ha reducido la contribución inmobiliaria en este período o que el acuerdo de las patentes fue violado por intendentes de sus partidos políticos. Es muy fácil tener una patente de rodados barata cuando la caminería que se rompe es de otro departamento.
A ello se suma que algunos candidatos de la oposición levantan el tema de la seguridad, de la misma forma en que lo hicieron en la campaña nacional, haciendo propuestas inadmisibles en tanto se adjudican a las Intendencias funciones que no le competen.
En el caso de Montevideo –no exclusivo- no contentos con esto buscan generar divisiones internas aprovechando rendijas que dejamos abiertas. La propaganda que ellos están realizando se dirige a ganar votos de ciudadanos descontentos. Su objetivo es que tengamos la menor votación posible y por lo tanto un menor peso en la Junta Departamental. Saben que pierden y nosotros sabemos que ganamos, lo que tiene como consecuencia el problema de no poner toda la carne en el asador a la hora de buscar convencer a los montevideanos.
Sabemos –al menos en Montevideo- que en las diferentes coordinadoras puede haber y de hecho los hay, compañeros que no acuerdan con el candidato a votar en su zona para alcalde. Creemos que están viendo el árbol y no el bosque. Porque si algo para nosotros está fuera de duda, es que los alcaldes defenderán el programa del FA. Su elección fue fruto de un trabajoso proceso de discusión que permitió, en los mayores casos en que se pudo, una salida unitaria y no la dispersión de candidaturas. Los hombres y mujeres que encabezan estos procesos le podrán dar una impronta particular, en tanto son individuos. Pero lo esencial es la organización, el trabajo en conjunto y sobre todo que ello sea basado estrictamente en el programa departamental.
Hay que ver las patas de la sota para no caer en sus trampas. Nos quedan dos semanas de intenso trabajo. Sin perder tiempo entonces, salgamos a ganar para nuestro pueblo la mayor cantidad de intendencias y municipios que respondan a sus legítimos intereses.

jueves, 15 de abril de 2010

Siempre comprometidos (16 de Abril 2010)



“Los señoritos invocan la libertad, el pueblo no la nombra pero la defiende con su sangre” Antonio Machado.


En las últimas semanas se ha intensificado la discusión sobre el gobierno de Cuba y su proceder. En el contenido expuesto se pueden observar tanto los intereses espurios de la derecha como también la falta de comprensión, por parte de algunos compañeros, de lo que significa construir el socialismo en el marco de más 40 años de bloqueo por parte de la potencia del norte. Tratar de aislar la discusión del ataque permanente del imperialismo norteamericano lleva a cometer errores de apreciación. En la historia de la Revolución cubana jamás se ha torturado a un solo preso, nunca hubo un desaparecido ni ninguna ejecución extrajudicial; sí los hubo en territorio cubano, pero precisamente en la base estadounidense de Guantánamo, cuestión que callan aquellos que hoy critican al gobierno revolucionario para justificar una intromisión en los asuntos internos del pueblo cubano, contrariando los principios universales de no intervención y autodeterminación de los pueblos definidos en la carta constitutiva de las Naciones Unidas. Una hermana República de Cuba que en todos estos años de revolución siempre se mostró solidaria con los pueblos del mundo. Incluso, por supuesto, el de EE.UU. como lo demuestra el ofrecimiento de ayuda médica en las catástrofes que le toco vivir a ese país en los últimos tiempos (por ejemplo, el Katrina o los atentados del 11 de setiembre). Hoy, el ataque organizado por la derecha, busca conformar un cerco mediático. Como siempre el objetivo es destruir a una revolución que no sirve a los intereses imperialistas. Una Cuba que se mantuvo incólume, como ejemplo para la lucha de liberación de los pueblos, en el peor momento del movimiento revolucionario. Que favoreció por su actitud heroica y su solidaridad continua el giro a la izquierda que vive nuestro continente. No le sirve al imperio que Cuba haya estado encabezando los procesos de unidad latinoamericana. Les duele Cuba, porque demuestra que en los peores momentos económicos su gobierno se aseguró de garantizar siempre las necesidades básicas de su pueblo. Sepan, hermanos cubanos, que este semanario estará siempre del lado de su lucha por el socialismo. Como lo estuvimos cuando nadie creía que esos jóvenes de la Sierra Maestra pudieran triunfar también hoy, cuando algunos se olvidan de lo que la revolución ha significado y sigue significando para el movimiento popular. Movimiento popular en el que siempre hemos estado presentes. Así lo demuestra la entrega de miles de hombres y mujeres, conocidos y anónimos, que ayudaron a construir el proceso de acumulación de fuerzas que llevó al FA al gobierno. Este sábado 17 de abril se recordará con un acto a los ocho obreros comunistas asesinados durante el gobierno de Bordaberry. Este fusilamiento no fue una eventualidad, las clases dominantes buscaban cortar a sangre y fuego el proceso creciente del pueblo uruguayo organizado. Querían que entráramos en un enfrentamiento directo con las FFAA y la Policía. No hay que olvidar que unos días antes las fuerzas represivas habían invadido una reunión de cientos de jóvenes comunistas. Estaban esas fuerzas dispuestas a hacer una masacre, que se evitó por la disciplina de los comunistas reunidos y la rápida acción de los legisladores democráticos. Rubén López, Héctor Cervelli, Raúl Gancio, Elman Fernández, Luis Mendiola, Ricardo González, Washington Sena, Ramón Abreu cayeron en la lucha contra el fascismo que empezaba a ganar espacios en diferentes instrumentos del Estado. Un fascismo que aunque lo logró en otros países, no fue capaz de generarse aquí una base social porque fue constante y consecuente la acción de nuestro pueblo organizado. Los ocho compañeros fusilados el 17 de abril de 1972 fueron trabajadores que como otros miles estuvieron en la forja de las herramientas unitarias que hoy permiten los cambios. El acto de la 20 conmemora la lucha por la vida y la entrega cotidiana por el mundo del pan y de las rosas. Recuerda en forma constante que nuestro compromiso es por el socialismo, por una transformación radical de la sociedad, por un cambio de clases en el poder. Hoy, cuando desde distintos ámbitos se busca mellar el compromiso y la militancia política; cuando se pretende adjudicar el carácter de obsoleta a la discusión franca, colectiva y directa como forma de resolver las contradicciones, el acto de la 20 es una reafirmación de nuestro compromiso con el pueblo. Somos parte de una fuerza política democrática, que discute a lo largo y ancho del país sus definiciones. Proceso democrático forjado y desarrollado por cientos de militantes anónimos. En esa concepción se han formado los militantes de izquierda históricamente y lo seguirán haciendo pese a las campañas de derecha que quieren ver en el debate democrático, divisiones y enfrentamientos entre compañeros. Hoy el conjunto de los frenteamplistas debemos comprender que más allá de enojos o incomprensiones, la batalla hacia mayo es una confrontación entre el proyecto de la derecha y el popular. En esta batalla no hay momento para vacilaciones, necesitamos que todos juntos peleemos para lograr una mayor votación en cada unos de los departamentos. Es imprescindible seguir avanzando en la conquista de espacios de poder. Cada uno de nosotros hace falta. Cada uno de nosotros es importante. Y por ello de lo que se trata, es de redoblar esfuerzos. Porque nuestro compromiso es de siempre, y los objetivos son supremos.

jueves, 8 de abril de 2010

Redoblar el esfuerzo en cuadro apretado (9 de Abril, 2010)



“Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes” José Martí “Nuestra América”
El ritmo de trabajo que se ha impuesto a la gestión del gobierno en estas primeras semanas, desde el Ejecutivo es plenamente compartible. En particular es saludable el conjunto de visitas que nuestro Presidente viene realizado a los distintos países de la región (Chile, Bolivia, Argentina, Brasil, Venezuela). Este accionar, que sin dudas aporta a seguir estrechando los lazos dentro de nuestra América, es coincidente con la idea de integración latinoamericana, concepción inserta desde sus inicios en el programa del Frente Amplio.
La unidad latinoamericana a nivel gubernamental se forja en acciones concretas (acuerdos de cooperación y/o acciones recíprocas o búsqueda de soluciones a conflictos) que en este caso se refuerzan con la presencia de los primeros mandatarios. Unidad y solidaridad entre los países de nuestra América que es imprescindible para buscar caminos comunes que permitan ir rompiendo con la dependencia económica. Los ocho acuerdos con Venezuela en materia de energía, seguridad alimentaria y comercial, muestran cómo son posibles los intercambios económicos favorables entre dos países. Acuerdos solidarios, que debemos recordar también tenemos con la hermana República de Cuba y que se pueden constatar en procesos tales como el Hospital de Ojos, el “Yo sí puedo” o en las decenas de estudiantes de bajos recursos que hoy se encuentran en la Isla, becados solidariamente para lograr el máximo de su formación para el servicio de la sociedad a la que pertenecen.
Estos avances son lo que les molestan al imperialismo que no va escatimar recursos en tratar de detenerlos o deformarlos. Para comprobarlo alcanza conocer el apoyo que se ha brindado, desde esas tiendas, a los diferentes sectores que se oponen –activamente- a los gobiernos avanzados del continente.
Veamos lo que sucede en nuestro país. El objetivo a corto plazo de la oposición es mantener bajo su control la mayoría de las intendencias y la mayor cantidad de alcaldías posibles.
Desde que empezó este período de gobierno vemos, sin sorpresas de nuestra parte, cómo algunos medios de comunicación buscan enfrentar nuestras posiciones con la actuación del presidente Mujica, y últimamente, yendo más allá, con el MPP. Es notorio cómo nuestro editorial se cita cuando hemos marcado alguna diferencia o matiz político con el compañero Mujica. Sería justo que lo mismo se haga cuando nuestras opiniones sean coincidentes.
En las últimas semanas la noticia en que se hace hincapié es en la supuesta “ruptura de la alianza que existía en octubre entre el PCU y el MPP y que ahora de cara a mayo ha caducado”.
En primer lugar nuestra alianza estratégica es el FA, nuestro compromiso es con su programa y la unidad de las fuerzas de izquierda. Razón por la cual nos hemos opuesto siempre a la política de bloques dentro del FA. Sabemos que ha existido una tendencia en la interna del FA a tratar de conformar bloques, producto de discusiones coyunturales u objetivos particulares, situación que entendemos pero no compartimos. La propia conformación de nuestra fuerza política, que incluye la participación de los comités de base y a través de ellos la del conjunto de los frenteamplistas, ha impedido la consolidación de los mencionados bloques.
En segundo lugar hay que saber diferenciar entre los acuerdos programáticos que tienen diferentes plazos en función de su concreción, de los acuerdos técnicos electorales que en la mayoría de los casos son sólo puntuales.
Observando el panorama general de los acuerdos electorales de las distintas fuerzas políticas integrantes del FA en estas elecciones municipales se puede ver cómo los mismos son variopintos. Se favorece tal observación, aunque no esté determinada por ello, en tanto existen múltiples candidaturas a las intendencias de grupos que van juntos en un departamento y se enfrentan a la interna en otro.
Es también un dato de la realidad que la existencia de variados acuerdos electorales ayuda a evitar la conformación de bloques. Por eso hay que quitarle el dramatismo a este tema que algunos le dan, aunque desde luego no atribuimos intenciones.
Los frenteamplistas deberíamos preocuparnos en estos días que nos quedan en tratar de convencer a nuestros compañeros de trabajo o estudio, a nuestros vecinos de acompañarnos a mantener, consolidar y profundizar el gobierno en las ocho intendencias que hoy tenemos y además a conquistarlo para los intereses populares en los restantes departamentos del país.
En tal sentido no es bueno para la profundización de los cambios el pensar que las elecciones municipales estén ganadas de antemano. No porque temamos perder la elección como sugieren algunos candidatos de los llamados partidos tradicionales sino porque ganarlas por un margen mayor vigoriza la notoria intención de profundización de los cambios que ha manifestado la votación popular a nivel nacional.
En algunos departamentos el objetivo de ellos es evitar que consigamos una votación que nos garantice mayorías especiales en las respectivas Juntas Departamentales, lo que nos permitiría seguir avanzado. Ilustremos con un ejemplo. Si en Montevideo mantenemos la votación de la elección pasada obtendríamos 20 ediles pero para algunos resortes fundamentales del funcionamiento de la IMM se necesitan 21 votos.
Por eso y por todo lo que significa el avance y profundización democrática, de lo que se tata es de no bajar los brazos y no dar nunca por ganada ninguna batalla si no se está peleando para ganarla. Y estamos hablando de batallas, del cuerpo a cuerpo, del cara a cara, del argumento y la información de todos y cada uno de esos integrantes de nuestro pueblo que tenemos alrededor: en el barrio, en la cooperativa, en el trabajo… en el viaje de ómnibus. Siempre estas cuestiones dependen de cada uno de nosotros, de los planes orgánicos a los que estemos integrados. De redoblar el esfuerzo en esto pocos días que nos separan del 9 de mayo.

viernes, 26 de marzo de 2010

El papel activo del estado (26/3/2010)

 
 
Actualmente se define en diferentes ámbitos y de forma casi natural a la economía como “la ciencia de administrar recursos escasos”. La definición tiene una fuerte carga ideológica, que condiciona el accionar. Se nos hace creer que nos encontramos frente a un planeta o un país que no tiene bienes suficientes para cubrir las necesidades de los individuos. Personas que para los economistas que se afilian a esta definición son “insaciables” a la hora de querer satisfacer sus necesidades.

Esta peregrina definición que se puso en boga en los 90, a partir de la hegemonía del pensamiento único en los ámbitos académicos, es la base sobre la que después se pretende fundamentar que “no es conveniente que el Estado gaste en demasía”. Se argumenta que hay que ser cautelosos y administrar adecuadamente los escasos recursos con los que se cuenta. No se menciona que hoy la humanidad produce recursos alimenticios para abastecer tres veces la población mundial y que el avance científico-técnico permitiría reducir la jornada laboral a la mitad sin detrimento de la producción e incorporando al mundo del trabajo a los centenares de miles de excluidos. Obviamente este mundo posible no es realizable dentro del sistema capitalista. Porque el capitalismo es por definición un modo de producción desigual, en donde existe una clase social que es dueña de los medios de producción y que se apropia de la riqueza generada por los trabajadores. El Estado, en tanto instrumento de la clase dominante, (y no olvidemos cuál sigue siendo la clase dominante, más allá del cambio de gobierno) no está exento de estas contradicciones, pues la lucha de clases atraviesa toda su estructura. En el caso uruguayo esto es más visible con el cambio que significó la llegada de la izquierda al gobierno. El sentido que tomen las acciones de gobierno no está al margen de las presiones que realizan las clases en pugna. Por eso mismo nada asombra el revuelo que causó la propuesta del Presidente de la República de usar parte de las reservas del Banco Central para invertir en la construcción de viviendas y de escuelas. Los dirigentes blancos salieron a criticar la propuesta por considerarla que daría “una mala imagen del país en el exterior” y compararon esta situación con la vivida durante el gobierno de Jorge Batlle. Su sugerencia ha sido que el Estado podría contraer una deuda a largo plazo y bajos intereses con los organismos internacionales para cubrir las necesidades de viviendas y escuelas. Cualquier vecino se preguntaría por qué debe endeudarse el país si se tienen rubros suficientes para hacer la inversión, sin que ello le produzca un desbalance en las cuentas. O por qué estos mismos representantes de las clases dominantes no dudaron en comprar bancos fundidos o dar préstamos impagables a los grandes propietarios del país con los mismos recursos a los que hoy ponen peros. En la oposición, los colorados han sido más cautos, consecuentes con su intento visible de cambiar una imagen estrepitosamente venida a menos. Por ejemplo, en esta semana Pedro Bordaberry visitaba el PIT CNT para dialogar y llegar a acuerdos para impulsar temas en común. ¡Y reclamó públicamente que nuestro gobierno no debe pensar tanto en la inversión sino dar prioridad al empleo! Pareciera que los uruguayos deberíamos dar una carta de confianza al mismo partido que cuando en los últimos años estuvo en el gobierno atacó de todos los modos posibles los intereses de los asalariados. Tendríamos que olvidar que en sus filas tienen dirigentes que se ufanaron de no haber perdido ninguna huelga. ¿O será que Pedro (Bordaberry) intenta generar una cortina de humo que tape la condena a 30 años de cárcel de su padre como dictador? Nadie es culpable de los hechos de sus progenitores, pero Pedro (Bordaberry hijo) jamás ha condenado el golpe de Estado. No ha faltado el argumento de que la propuesta de Mujica es semejante a la situación argentina y que se nota la falta de un “Banco Central independiente”. Obviamente para ellos, que lo quisieron privatizar, el quid es la independencia del Banco Central… independiente respecto de los intereses del pueblo. Nuestra fuerza política tiene un programa de gobierno elaborado por el conjunto de sus integrantes y la propuesta del compañero Presidente está en clara consonancia con el programa del FA: “La estabilidad es importante pero no es un fin en sí mismo, por ello es necesaria su compatibilidad con las otras políticas, sectoriales, territoriales, sociales que apuntan al logro de otros objetivos igualmente importantes, como la estructura productiva, la equidad en el desarrollo territorial y la atención de la problemática social”. “Para construir y llevar adelante una estrategia nacional a mediano y largo plazo es imprescindible que las políticas macroeconómicas tanto en sus cuestiones generales, como en sus planteos concretos se ajusten a los objetivos de dicha estrategia, de tal forma estarán al servicio del proyecto. Uno de los ejes centrales de la construcción de este proyecto son los recursos. La renegociación de los intereses de deuda con los acreedores privados y los organismos multilaterales de crédito deberá realizarse de forma tal de no poner en riesgo el desarrollo nacional y sus objetivos estratégicos; asimismo no se incrementará la carga fiscal en los sectores de menos recursos. El crecimiento económico de largo plazo está asociado a políticas macroeconómicas estables y sostenibles, basadas en los principios de responsabilidad fiscal, flexibilidad cambiaria, mantenimiento de tasas de inflación bajas, sin dejar de atender la problemática de competitividad y la generación del adecuado clima de negocios que requiere la inversión y el crecimiento de la actividad económica. Por otro lado una economía equilibrada significa una defensa frente a las inestabilidades de los mercados internacionales y regionales por lo cual mantenerla implica dar mayor seguridad interna frente a impactos externos adversos”. (V Congreso Extraordinario “Zelmar Michelini”) El objetivo es generar miles de viviendas para los hombres y mujeres uruguayos y sus familias, que viven hoy precariamente y crear las escuelas que permitan que nuestros niños puedan aprender en mejores condiciones. La concreción de esta inversión en un sector dinámico de la economía como es la construcción, generará, al mismo tiempo, en forma directa o indirecta miles de empleos, con el consabido aumento del consumo en el mercado interno. Es un ejemplo de política proactiva y anticíclica que compartimos plenamente. A los cautelosos debemos recordarles que se trata de utilizar sólo una parte de las reservas disponibles.1 Lo que está en juego es el papel del Estado en el próximo período.


(notas) 1 El BCU tiene unos activos de reserva que totalizan unos US$ 8.094 millones. De los cuales puede llegar a utilizar en concreto unos US$ 3.650 millones y de ellos se podría utilizar unos 700 millones. Y si a alguien le sorprenden las cifras, las mismas están tomadas del diario “El Pais”

viernes, 19 de marzo de 2010

Editorial 19 de Marzo 2010



La historia reciente es un campo de batalla permanente de las clases en pugna. Conocer el pasado nos permite entender el presente y transformarlo en un sentido liberador. Por ello desde siempre las clases dominantes han buscado deformar la historia.
Hace unas semanas, en un histórico fallo, la justicia uruguaya sentenció al ex dictador Juan María Bordaberry por los crímenes cometidos bajo su mandato y por su pleno conocimiento del accionar coordinado en torno al Plan Cóndor. El dictamen, en su fundamento, tira por tierra el manido argumento de los “dos demonios”.
El Uruguay fue sometido a una dictadura fascista durante casi 12 años. Dictadura cívico-militar cuyo objetivo fue cortar a sangre y fuego el avance en la acumulación de fuerzas que nuestro pueblo venía haciendo a nivel social y político. El golpe de Estado y la dictadura fueron producto de la acción conjunta y planificada por parte del gobierno de EE.UU, la oligarquía local, los sectores ultraderechistas de los llamados partidos tradicionales, y los mandos militares fascistas. Mandos militares que fueron, en gran parte, educados en escuelas estadounidenses, durante los años previos. Las clases dominantes usaron el aparato del Estado para quebrantar las libertades, masacrando en forma sistemática a los trabajadores y el pueblo, al Frente Amplio y a los sectores democráticos del Partido Nacional y el Partido Colorado.
No existió una guerra sino el ejercicio del terrorismo de Estado con la finalidad de aplicar la estrategia neoliberal aumentando la tasa de ganancia, y evitar cualquier forma de resistencia a esos fines. Los objetivos perseguidos fueron causa de que la deuda externa se multiplicase por diez (pasó de 560 millones de dólares a casi 5600), y que al mismo tiempo se generase una brutal redistribución de la riqueza a favor de los grandes grupos económicos y trasnacionales, en desmedro de los trabajadores y jubilados.
Durante ese período el Estado disminuyó sensiblemente su participación en las políticas sociales.
El pueblo uruguayo resistió de múltiples formas la dictadura, particularmente a través de la CNT y el FA. Se vivió más de una década de represión, oscurantismoy violencia brutal que produjo decenas de miles de exiliados y despedidos, cerca de 11.000 presos (muchos de ellos salvajemente torturados), más de 200
desaparecidos, más de 170 muertos.
Por tanto, las familias de decenas de miles de uruguayos fueron afectadas. En particular, el PCU y la UJC fueron blanco permanente de la dictadura. Los comunistas podemos afirmar orgullosamente que, como parte de nuestro pueblo, luchamos cada día de la dictadura. Mantuvimos nuestra prensa pese a la represión (la “carta” clandestina, la revista Estudios editada en el exterior). También sostuvimos los vínculos con los trabajadores y el pueblo, poniendo nuestra organización al servicio de la lucha por la libertad, la democracia,
y los derechos populares. El costo fue inmenso para los comunistas: más de 6.000 presos y torturados, 37 asesinados, más de 30 desaparecidos y miles de exiliados. Por esa actitud y el sacrificio que significó, se nos designa con justicia como “Partido de la resistencia”.
En diciembre del 2008 en el V Congreso Extraordinario del FA “Zelmar Michelini” se reconocía que nuestro primer gobierno había “(…) cumplido con el artículo 4° de la Ley de Caducidad, que obliga a investigar los delitos denunciados y se ha habilitando la acción de la Justicia a través de una interpretación diferente de la ley de caducidad, representando esto un avance significativo, aunque queda mucho por hacer, en materia de verdad y justicia y en el respeto a los derechos fundamentales.
La democracia se fortaleció en nuestro país también en este plano y el respaldo popular que tuvo la acción del gobierno y el Poder Judicial desmintió décadas de amedrentamiento”. Al mismo tiempo se asumía el compromiso de dejar atrás “la cultura de la impunidad que ha impregnado el accionar de los gobiernos luego de recuperada la democracia(…) y en su lugar se forjará una cultura en el respeto a los derechos humanos para lo cual es imprescindible cumplir con el mandato del Congreso anterior de adecuar “la legislación interna a los tratados internacionales ratificados por el país”, incluyendo la anulación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, principal estamento de impunidad.
La búsqueda de toda la verdad y de los restos de los desaparecidos no admitirá descanso, para lo cual se impone asignar esta función a una institución dotada de recursos materiales y humanos suficientes para una tarea de esta envergadura.
De más de doscientos desaparecidos se han recuperado solamente los restos de siete y se resolvieron judicialmente trece casos. Y sigue dando las mismas inaceptables respuestas, ante la opinión pública y ante los jueces: que “no saben”, que “no se acuerdan”. Esa es nuestra verdad de hoy. En nuestro país, aún no se han curado las heridas porque tenemos una verdad recortada, porque no se puede recordar lo que resta por saber y porque aún no se ha hecho toda la justicia a que tienen derecho las víctimas del terrorismo de Estado. Es necesario asumir que la tarea pendiente sigue siendo enorme. El no haber conseguido la mayoría de votos necesarios para anular la Ley de Caducidad no impide que se siga cumpliendo con el articulado de la misma.
Los comunistas seguiremos peleando sin descanso, en todos los ámbitos donde participamos, por la verdad y la justicia, tal como lo impone el programa de nuestro Frente Amplio.

viernes, 12 de marzo de 2010

Editorial (12 de Marzo 2010)



En las últimas dos décadas América
se ha convertido en una esperanza
para miles de hombres y
mujeres que pelean por la concreción
de un mundo diferente.
Los procesos avanzados que se
llevan adelante en el continente,
sus distintas experiencias llenas
de ricas complejidades y contradicciones,
han permitido el desarrollo
teórico en torno al abordaje
del socialismo del siglo XXI.
Como contrapartida la gran burguesía
trasnacional, a través de los estados
imperialistas ha estado generando
sistemáticamente contraofensivas, en todos
los niveles, para ahogar o cercenar los
avances que se logran a partir de las luchas
de los pueblos.
No debe sorprendernos que la OEA, antigua
niña mimada de EEUU, se encuentre
cuestionada por la derecha internacional y
nacional. Esto comenzó a suceder a partir
del momento en que los países integrantes
de dicha organización mostraron cada
vez más una postura independiente de los
intereses del gigante del norte. Hay que recordar
cómo se criticó la aprobación de la
reinserción de Cuba en la OEA; o la postura
de defensa de los procesos democráticos
ante los intentos y la ejecución de los golpes
de Estado en la región. Los medios de
prensa que responden a los intereses
imperialistas han iniciado una campaña de
desprestigio ante la reelección de Insulza a
la cabeza del organismo, no por sus ideas
revolucionarias, ya que es un claro socialdemócrata,
sino porque “ha sido demasiado
condescendiente con los gobierno de izquierda”.
Que la derecha de EEUU busque un nuevo
chivo expiatorio no es casual. El ubicar nuevamente
al enemigo externo en su patio trasero,
ante el fracaso en la opinión pública
de su accionar en Medio Oriente, tiene como
objetivo buscar un nuevo impulso a su industria
militar y al mismo tiempo desviar la
atención de la creciente desocupación que
afecta al pueblo norteamericano. Hay que
tener presente que hoy se está discutiendo
la extensión de las actas represivas
instauradas durante el gobierno de Bush, lo
que da por tierra las últimas esperanzas que
algunos tenían sobre el gobierno de Obama.
En este marco es saludable que nuestro gobierno
profundice su relación regional. Como
afirmó el compañero Presidente, “el
MERCOSUR es hasta que la muerte nos separe
». Todo otro intento de inserción internacional
que no tenga como plataforma la
integración latinoamericana condicionará
aún más nuestra capacidad de desarrollar
el programa popular y generar una fuerte
oposición social y política, antiimperialista.
La inserción regional necesita de un país
productivo que no dependa exclusivamente
del valor que en el mercado internacional tiene
nuestras materias primas. La incorporación
de valor agregado a la producción nacional
debe ser una meta del quinquenio.
El Estado debe participar activamente en
este proceso y se irá transformando en su
gestión con la incorporación de trabajadores
y usuarios tal como se expresa en nuestro
programa y como se está llevando a cabo
en varios ministerios (MGAP, MIDES, MSP).
Son experiencias que necesitan ser extendidas
y profundizadas.
No debe existir el temor a la democracia en
tanto transferencia de poder concreto a los
integrantes del pueblo trabajador. En todo
caso hay que problematizarla para ver cuáles
son los mecanismos para lograr la mayor
participación. La reciente elección de los representantes
docentes en los organismos de
dirección de la enseñanza, -en el marco de
una Ley de Educación que no compartimos-
, es demostrativa por un lado del apoyo del
cuerpo docente a las opciones sindicales
frente a las listas de la derecha que no
dudaron en invertir dinero en la publicidad
televisiva. Pero al mismo tiempo, la enorme
cantidad de votos en blancos (20%)
nos alerta nuevamente sobre el problema
de la participación.
Los procesos de cambio que no se profundizan
son derrotados en el corto o mediano
plazo y para ello es necesaria la participación
organizada del pueblo. Los representantes
de las clases dominantes comprenden
claramente esta afirmación. No
es extraño, por consiguiente, que en las
negociaciones actuales busquen frenar, deformar
o hacer retroceder postulados
esenciales de nuestro programa. Ellos que
durante 175 años estuvieron el control
total del aparato del Estado, -salvo en el
primer gobierno de Sanguinetti en donde
hubo representantes del FA en algunos
entes-, ahora reclaman por la participación.
Hay que recordar que su actitud ha sido, y
lo es en los lugares que controlan, de completa
marginación de la izquierda.
Sus intenciones se ven claramente en la
conformación del Tribunal de Cuenta y la
Corte Electoral, donde se han negado
sistemáticamente a respetar la voluntad
del electorado como lo estipula la Constitución.
Son consecuentes con su posición
de clase y los objetivos que de ella emanan.
Son los mismos que representan los
intereses de los empresarios que atacan
los derechos y condiciones de vida de los
trabajadores de Conchillas o en Paycueros,
por ejemplo.
No hay que engañarse: al ganar el FA nuevamente
el gobierno el proceso de lucha
de clases continuará agudizándose y el
enemigo tratará de recuperar terreno en
los lugares que se lo permitamos por acción
o por omisión.
Parte de esta batalla se va a dar en la elección
de mayo. Nuestro objetivo debe ser
obtener la mayoría de las intendencias del
país, confirmando a nivel local el respaldo
obtenido en el ámbito nacional. La obtención
de por lo menos 10 Intendencias
permitirá avanzar en democracia con
protagonismo popular a la vez que potenciar
instrumentos como el Congreso de
Intendentes o el de Ediles. Lamentablemente
en las elecciones municipales no
logramos presentarnos con candidatos
únicos en la mayoría de los lugares, aunque
todavía podemos hacerlo a nivel de
las alcaldías. La interpretación que la Corte
Electoral realiza de la Ley permitirá el
voto por sublemas dentro del Lema, lo que
puede tentar a algunos compañeros a la
dispersión de candidaturas. Por concepción
seguimos defendiendo que a un único
programa, le corresponde una única
candidatura. Tenemos posibilidades, en el
marco de la discusión franca, de llegar a
un acuerdo consensuado para presentar
a los mejores hombres y mujeres por cada
lugar. No dejemos nuevamente que el árbol
nos impida ver el bosque.
Lograr la mayor
participación posible